La Diócesis de Huesca en 2015: entre la normalidad, y la frustración por no poder restaurar su patrimonio

A efectos de organización, la Diócesis de Huesca ha vivido un 2015 tranquilo, sin grandes cambios ni movimientos de sacerdotes. En los primeros meses del año, el Obispo Julián Ruiz realizó la visita pastoral a todas las parroquias del arciprestazgo de Huesca. En este año también ha comenzado, por fin, a restaurarse el alfarje del Salón del Tanto Monta, tras mucho tiempo de esperar. La Diócesis también se ha mostrado impotente ante la necesidad de restaurar el enorme patrimonio eclesiástico, que se encuentra en mal estado.

La necesidad de cambiar la techumbre del santuario de Loreto fue la gota que colmó el vaso. Los responsables de la diócesis aseguraron que las iglesias, templos y ermitas existentes son muy numerosos y en muchos casos se encuentran en muy mal estado. En estos tiempos de otras necesidades sociales, no se puede pedir que las instituciones se impliquen, y los fondos con que cuenta el Obispado no son ni mucho menos suficientes.

En 2015, quien fuera párroco de Santo Domingo y San Martín, José Antonio Satué, fue llamado a trabajar en el Vaticano, en la Congregación del Clero de la Curia Romana. Tras aceptar, el sacerdote Fernando Altemir fue nombrado nuevo párroco.

A lo largo de este año, las monjas salesianas celebraron su 50 aniversario de presencia en Huesca. Además, coincidiendo con un congreso de archiveros de la Iglesia, se rindió un sentido homenaje a Damián Iguacen, obispo emérito de Tenerife, por su trabajo por el Patrimonio Eclesiástico, a escasos meses de cumplir 100 años de vida.

Las cuentas de la diócesis no están saneadas, y coincidiendo con el Día de la Iglesia Diocesana se dio a conocer que en 2014 hubo un déficit de más de 81.000 euros.

Coincidiendo con la recta final del año, la diócesis también ha comenzado a vivir el Año Jubilar de la Misericordia, y lo hizo con un emotivo acto que se celebró en la Catedral de Huesca, donde se abrió, de manera extraordinaria, la Puerta de la Misericordia.

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