Lambán considera que se ha dado una vuelta de tuerca más a la actitud “delirante” de la política catalana de los últimos años

“Lo que pasó era lógico y previsible”, asegura el Presidente de Aragón, Javier Lambán, en un análisis sobre los últimos acontecimientos políticos en Cataluña que han llevado a la investidura de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat. A su juicio, las votaciones de la CUP dieron a entender que existía la posibilidad de una convocatoria de elecciones pero los intereses electorales de la CUP y de Democracia y Libertad hacían “imposible” una nueva convocatoria electoral, lo que dio lugar a un acuerdo “dando una vuelta de tuerca más a la sinrazón, a la insensatez, a la actitud delirante que está teniendo la política catalana en los últimos tiempos”.

Lambán cree que se está desafiando al sentido común y a la propia democracia, especialmente después de que el propio Artur Mas dijese que lo que no se había conseguido con los votos, se conseguía a través de la negociación, “lo que me parecen unas palabras absolutamente impropias de quien ha sido presidente de la Generalitat de Cataluña” y añade que se ha consumado lo que desde la celebración de las elecciones catalanas era previsible: un gobierno independentista con una hoja de ruta “que aboca a Cataluña a un callejón sin salida y que obliga a un gobierno de España a reaccionar”.

Lambán ha recordado que su partido, el PSOE, ya le ha dicho al presidente del gobierno en funciones que tiene todo su apoyo para aplicar la ley pero a continuación, añade que “solo con la aplicación de la ley este problema no se arregla” y cree que hace falta política que es lo que ha sido “incapaz de aplicar en estos cuatro años el señor Rajoy, lo que le convierte en cómplice pasivo de haber llegado a esta situación”.

La única solución para Javier Lambán es una reforma de la Constitución y considera que las diferencias entre partidos pueden salvarse. “La responsabilidad nos pide alcanzar acuerdos y a trabajar para encontrar soluciones a los problemas. La posibilidad de convocar elecciones es la última que debemos contemplar porque sería un fracaso de la política y además los resultados podrían arrojar un escenario similar”, por lo que se cuestiona qué solución se podría dar al problema de Cataluña. Aboga por pensar en España y ser capaces todos de compatibilizar las convicciones ideológicas y la defensa del interés partidario con la defensa de los intereses de España y confía en una actitud similar del resto de fuerzas y en poder llegar a acuerdos y ser respetuosos con la Constitución, siendo esta la "línea roja

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