IU pide al consejero de Sanidad que explique las posibles afecciones para la salud que pudiera generar la biomasa en Monzón

La portavoz de IU en las Cortes de Aragón, Patricia Luquin, ha registrado una pregunta parlamentaria al consejero de Sanidad, Sebastián Celaya, relativa a las afecciones para la salud que pudiera generar la actividad del proyecto de central de producción de energía eléctrica mediante biomasa en Monzón.

Izquierda Unida reitera su preocupación y rechazo al mismo y recuerda que ha pedido la revisión de la declaración de Impacto Ambiental. La formación pone en duda que desde la Sanidad pública se haya informado previamente a su concesión.

En este sentido, el Coordinador de IU Alto Aragón y concejal de Cambiar Monzón, Miguel Aso, explicaba que, según ha tenido conocimiento a través de los medios de comunicación, el Gobierno de Canarias ha paralizado la construcción de una central de biomasa en las islas como consecuencia de informes desfavorables del Departamento de Salud canario, al considerar que la instalación proyectada, generaría importantes perjuicios a los habitantes de Las Palmas, pues las afecciones abarcarían un radio de más de 3 Km, ocupado con ello la práctica totalidad de la ciudad.

Tras conocer que el Departamento de Salud canario sí ha advertido de los peligros que representan para la salud humana la cercanía de estas emisiones, lo que ha provocado que el Gobierno paralice el proyecto, Patricia Luquin solicita a Celaya que explique si su Departamento ha informado de advertencias a la salud y, de no ser así, de las razones por las que no ha informado, habida cuenta de lo dispuesto sobre las afecciones a la salud humana en estos proyectos, tanto en la Ley 7/2006, de protección Ambiental de Aragón (le fue de aplicación en el trámite) o la Ley estatal 16/2002, de Prevención y Control Integrados de la Contaminación en su artículo 7.

Además, la diputada de IU pregunta al consejero si considera que este tipo de instalaciones, que emiten grandes volúmenes de humo con importantes contaminantes perjudiciales para la salud, como óxidos de nitrógeno, Benzopirenos o partículas en suspensión PM 2.5, pueden ubicarse a menos distancia de un núcleo urbano que una explotación porcina.

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