Cáritas impartió una jornada formativa para sus voluntarios

El Aula de Formación de Cáritas Diocesana de Huesca impartió la semana pasada unas sesiones formativas para trabajadores y voluntarios de la entidad, sobre la Instrucción Pastoral de la Conferencia Episcopal Española, “Iglesia, servidora de los pobres”, dinamizadas por D. Vicente Altaba Gargallo, Delegado Episcopal de Cáritas Española. Por su interés pasamos a resumir el contenido de dicha Instrucción.

Principia considerando la Instrucción Pastoral las situaciones de pobreza existentes agravadas por la crisis, que afectan a las familias y en especial a la infancia, a jóvenes, mujeres, inmigrantes y personas mayores; así como la pobreza espiritual y moral de indiferencia religiosa y olvido del destino trascendente del hombre, que repercuten en un comportamiento social y moral materialista, de egoísmo, codicias y corrupción generalizada.

Estudia después la Instrucción las causas de la crisis, apreciando como tales, en primer lugar, la negación de la primacía del ser humano que provoca un orden económico regido por el afán del lucro y no por el servicio a las personas. La cultura de lo inmediato y de la técnica, que conduce a una visión pragmática y utilitarista de la vida. Un modelo centrado en la economía, que sacrifica al crecimiento económico las propuestas de justicia social y lucha contra la pobreza. Y, en fin, la idolatría de la lógica mercantil que defiende la autonomía de los mercados para imponer sus reglas, a pesar de que la actividad económica no puede resolver por sí sola todos los problemas sociales.

Analiza seguidamente la Instrucción los principios de justicia social que permiten dar respuestas a la crisis. Y, en primer lugar, el reafirmar la dignidad de la persona, subordinando a ella y al orden social toda la economía. Afirmar además el destino universal de los bienes ya que la tierra es creación de Dios, que desea que todos sus hijos disfruten de ella por igual. La solidaridad, la garantía de los derechos humanos por parte de la comunidad política y el cumplimiento por todos de los deberes y cargas fiscales. La búsqueda del bien común por todos por encima del bien privativo. El principio de subsidiariedad que obliga al Estado a respetar la autonomía de los cuerpos sociales intermedios. Y, en fin, el derecho a un trabajo digno y estable.

Termina la Instrucción ofreciendo las siguientes propuestas a modo de pautas para el compromiso caritativo, social y político:

Promover una actitud de continua renovación y conversión, haciendo nuestro el amor compasivo y misericordioso de Dios con todos y especialmente con los pobres.

Cultivar una sólida espiritualidad que dé consistencia y sentido a nuestro compromiso social, pues la experiencia de un Dios uno y trino, que es unidad y comunión inseparable, nos permite superar el egoísmo y darnos al servicio del otro.

Apoyarse en la fuerza transformadora de la evangelización, ya que en el fondo los problemas sociales tienen su origen en la falta de fraternidad, por lo que la evangelización en el amor es fermento de fraternidad y de promoción humana y social.

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