Los regantes aprovecharán los desniveles del terreno para generar energía y ahorrar en su factura eléctrica

La Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE) plantea aprovechar la fuerza del agua en los desniveles naturales de la tierra de las explotaciones de regadío para generar la energía que demandan los sistemas de riego por presión y así ahorrar en la factura, a sabiendas de que los regantes son el segundo consumidor de electricidad más importante de España, con el 2% del total, según afirmó hoy su presidente, Andrés del Campo, en una jornada sobre modernización celebrada en Extremadura.

Y es que desde que se suprimieran las tarifas especiales en 2008, el término de potencia se ha incrementado en más de un 1.000%, provocando que el aumento medio de la factura haya sido superior al 100%, haciendo inviables buena parte de los sistemas de riego modernizados.

Fenacore recuerda que si bien la transformación de los antiguos mecanismos de riego por gravedad a estos sistemas de presión han permitido el ahorro de más de un 20% de agua al año, también ha disparado los costes energéticos debido a que se diseñaron de acuerdo a unas tarifas que se han modificado posteriormente para compensar el llamado déficit de tarifa.

En este sentido, resalta que volver al riego tradicional sería un atraso, máxime cuando España se sitúa a la cabeza en capacidad de producir más con menos agua, al tener casi la mitad de su extensión regable (49%) dotada con sistemas de riego localizado, considerado el más eficiente por su bajo consumo. Esta circunstancia nos sitúa como un referente internacional en modernización, liderando, junto con Israel, el ahorro de recursos hídricos para uso agrario a nivel mundial.

Este planteamiento de aprovechar la orografía para generar electricidad parte de las pruebas piloto desarrolladas en el Canal de Aragón y Cataluña y la Acequia Real del Júcar (Valencia), donde el desarrollo de sistemas de riego por goteo con energía hidráulica en su 15.000 hectáreas de arbolado permitirá rebajar cerca de 1,8 millones de euros anuales el gasto eléctrico.

En estas comunidades se estima que el ahorro se moverá en el entorno de los 120 euros al año por hectárea, o lo que es lo mismo, el equivalente al consumo de luz de una ciudad de unos tres millones de habitantes durante unos once días y medio.

Con el fin de asegurar la viabilidad de los regadíos ya modernizados, Fenacore considera necesario adaptar adecuadamente algunos de los proyectos ejecutados en el Plan Nacional de Regadíos, horizonte 2008, al nuevo escenario tarifario. Además, insiste en la importancia de avanzar en la segunda fase del Plan con la transformación de las cerca de un millón de hectáreas pendientes, pero siendo conscientes de que el objetivo ahora no es sólo ahorrar agua, sino también energía.

En opinión de Fenacore, si bien es cierto que con la exención del 85% en el impuesto de la electricidad y la reducción de módulos conseguida a finales de 2014 están obteniendo ya un ahorro anual superior a los 54 millones de euros, es necesario seguir trabajando en pos de soluciones que ayuden a compensar realmente los más de 300 millones de euros extras que pagan a las eléctricas desde 2008.

De ahí que los regantes continúen negociando con la Administración la puesta en marcha de fórmulas que permitan asumir los costes energéticos de acuerdo a la potencia real registrada y no por la máxima teórica contratada para poder adecuar el gasto al consumo estacional, pues ahora mismo están pagando todo el año por un servicio que sólo utilizan durante la campaña de riego. Otras soluciones pasan por despenalizar los contratos de temporada, o incluso, que la legislación permita modificar dos veces al año la potencia contratada.

Además, para conseguir una reducción de los costes de la luz, reclaman la aplicación de un IVA reducido al suministro eléctrico para regadío como tienen en Italia; una medida que en 2010, el Ministerio de Economía decidió finalmente no llevar adelante, a pesar de que la proposición no de ley contaba ya con el respaldo de las Cortes.

Estas medidas también pasan por fomentar el autoconsumo compartido o balance neto para que, al impulsar la generación de energía distribuida o, lo que es lo mismo, próxima a los centros de consumo, se reduzcan los gastos asociados al transporte de la electricidad.

Mientras estas iniciativas se materializan, los regantes se ven obligados a recurrir a soluciones propias, de ahí que en estos últimos años vengan impulsando medidas adicionales como la central de compras Fenacore, que ya está reportando también ahorros adicionales a los regantes adheridos y con la que, en poco más de un año, cerca de un millón de hectáreas agrupadas en 200 comunidades comprarán la energía de forma conjunta, permitiendo rebajar unos cinco millones de euros más el coste energético anual.

Según el presidente de Fenacore, Andrés del Campo, “organismos internacionales como la FAO insisten en la necesidad de aumentar la producción de regadío en más de un 40% antes del año 2030 y más de un 70% antes de 2050 para poder abastecer a una población mundial que alcanzará los 9.700 millones en poco menos de 40 años. Por lo tanto, si se quiere realmente conseguir un mejor uso de los recursos para abastecer a los mercados a precios competitivos, hay que conseguir una doble eficiencia: energética e hidráulica”.

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