Punto de vista: La Agrupación de Peñas de Sariñena explica su posición sobre el tema de los menores

Junta directiva de la Agrupación de Peñas de Sariñena

La nueva Junta de las Peñas hemos decidido hacer pública nuestra posición, al entender que se está aprovechando nuestro silencio para tergiversar la realidad y difundir rumores malintencionados. Así, vamos a dar a conocer nuestras decisiones y los motivos que las causan para conocimiento de todos los socios y vecinos.

Somos la principal asociación de este pueblo. Casi un tercio de la población de Sariñena es miembro de la Agrupación de Peñas. Las cuotas de nuestros socios hacen posible la contratación de orquestas, actos de fiestas y otras actividades que se hacen a lo largo del año para todo el pueblo.

Cuando se formó la nueva Junta, en primavera de 2015, ya se llevaba meses trabajando para intentar mantener el modelo de fiesta que conocemos y permitir la entrada de menores. Se convocaron cuatro asambleas extraordinarias de socios en pocos meses para abordar el tema. Cuatro, y sólo a una vinieron un par de padres. La única ocasión en que vinieron padres y jóvenes preocupados por el tema (socios y no socios, ojo, y se les escuchó a todos) fue en agosto, a la reunión de trabajo para organizar las fiestas, ante el problema que se avecinaba.

Las continuas inspecciones de la Policía (sí, vienen las noches que abrimos el local, aunque no los veáis) nos obligan a ser estrictos. No podemos permitirnos asumir las consecuencias de una sanción, y no hay forma de trabajar fuera de la ley; quien diga lo contrario miente. Así, cuando controlamos la entrada de menores, no es porque queramos excluirlos, como se nos acusa, sino porque no podemos hacer otra cosa. Precisamente, esa ley está hecha para apartar a los menores de edad del alcohol.

También nos encontramos con la paradoja de que debemos controlar su entrada al recinto mientras esos mismos menores hacen botellón en la calle sin que nadie los controle. Nuestra obligación es de puertas para adentro, ese asunto pasa a ser responsabilidad y competencia de otros.

Hemos trabajado por buscar fórmulas de fiesta con dos ambientes, sin éxito. Nuestra última decisión, tomada en asamblea con los socios, fue no dejar entrar a los menores al recinto. Tuvimos que sopesar a un lado de la balanza, los casi mil socios de nuestra agrupación, y al otro, la veintena de socios que componen la franja de edad afectada (de 15 a 17 años) repetimos, socios. Esta decisión les fue compensada con una reducción de la cuota (de 60 a 15 euros anuales), atender las nuevas propuestas de ocio aportadas por los más jóvenes y otras actividades participativas, como el camión disco-móvil del día del chupinazo que, en colaboración con el Casino, nos permitió mantener la fiesta en la calle de la mañana a la tarde para todas las edades. Pero esta solución no siempre es posible.

De forma paralela, se ha trabajado en el ámbito administrativo, buscando apoyos, sin resultado. Pero tampoco hemos parado allí: reuniones con la Policía, conversaciones con ayuntamientos y comisiones de otros pueblos (donde la colaboración sí hace posible otras fórmulas) conversaciones con diferentes departamentos del Gobierno de Aragón e incluso, como último recurso, una carta al nuevo Consejero del Departamento de Presidencia, explicándole nuestra situación.

Al no conseguir nada por esta vía, buscamos otros caminos. Así, apoyamos las iniciativas de “Queremos entrar”, una red estatal de organizaciones juveniles que se ven afectadas, en diferentes comunidades, por el mismo problema. En este momento, en Madrid, la presión realizada, unida a la voluntad política, ha conseguido revocar un decreto similar al que nos afecta en Aragón.

Como veis, nunca hemos dejado de trabajar. De hecho, es el tema que más horas nos ocupa, tal y como se quejan otros socios en las reuniones, y somos los únicos que estamos trabajando realmente por solucionarlo. La actitud del Ayuntamiento siempre ha sido la misma: esperar a ver qué pasaba más adelante. A ver qué pasaba con el cambio de las elecciones de mayo, a ver qué pasaba con el cambio de Consejero, a ver qué pasaba tras el verano, a ver qué pasaba tras el Pilar, a ver qué pasaba al llegar 2016… hasta hoy, que seguimos esperando a ver qué pasa, mientras se nos sigue preguntando, a nosotros, qué soluciones tenemos. Por desgracia, aún no está en nuestra mano legislar o derogar decretos, como sí han prometido otros. Nuestra obligación es vigilar por el cumplimiento de esa y otras leyes vigentes dentro del local cada vez que se celebra allí un evento, no podéis pedirnos lo contrario. No podemos asumir el coste que supondrían las sanciones.

Y esto nos lleva al siguiente punto: siempre nos hemos visto solos. No pretendemos lloriquear, cuando uno entra en una asociación así ya sabe que le esperan horas de trabajo a cambio de nada. Pero no vamos a permitir ser el tema de discusiones ante cada fiesta. El revuelo que se produjo en los últimos días de agosto fue bochornoso. Por un lado, la imprevisión de ayuntamiento y comisión ante la verbena de mairalesas y el control de menores, pese a que les advertimos. Por otro, el aprovechamiento político que se quiso hacer. Y por último, el posicionamiento de los afectados. Todo el pueblo cabreado a pocos días de las fiestas.

Pues bien, aún con todo lo que nos tuvimos que tragar esos días, invitamos a todas las partes a reunirnos y trabajar conjuntamente por el tema. Como podéis imaginar, una vez pasada la verbena de mairalesas y con el parche que se dio como solución, nadie más levantó el teléfono para preguntar qué íbamos a hacer, cómo íbamos a resolver las fiestas o qué responsabilidad legal teníamos si había inspecciones y sanciones.

Resolvimos las fiestas, sí. Por un lado, gracias a que los socios son generosos y permiten la entrada gratuita de todo el mundo. Y gracias también a un pequeño número de personas que nos tendieron puentes para buscar una solución excepcional.

Para quien no lo sepa, Sariñena es un caso único: no hay ninguna otra localidad que tenga unas fiestas en las que no sea el ayuntamiento quien pague las orquestas, sino una asociación privada, y, al mismo tiempo, la entrada sea libre para todos, sin necesidad de ser socio de la entidad organizadora. Este hecho, como es lógico, nos permite justificar que somos el único acto libre y gratuito que hay en las noches de San Antolín, por lo que podemos ser declarados miembros de la “comisión organizadora acreditada” de las fiestas patronales, y eximirnos durante esos días del cumplimiento del decreto. Porque amigos, la ley es de obligatorio cumplimiento para todos, excepto cuando es la propia administración quien organiza el evento al aire libre. De ahí que, con la firma de quien corresponde, se soluciona, como ocurre en el resto de pueblos. Así, se declaró por decreto de alcaldía la modificación de la situación urbanística del espacio en el que se ubica la orquesta, designándolo plaza pública. Se eliminó la puerta y se controló el acceso de alcohol a la zona, además de identificar a nuestros socios con pulseras de diferente color. ¿Complicado, eh? Y todo esto, gracias a la comprensión y generosidad de los socios, que son los que pagan las cuotas y lo hacen posible.

Y así, han vuelto a pasar los meses… Y llegó Nochevieja, y Carnaval: al celebrarse en un recinto cerrado, la solución de fiestas no vale, y seguimos como siempre. Trabajo por nuestra parte, y silencio por parte de otros. Nadie, repetimos, nadie, se ha dirigido a nosotros: ni los jóvenes, ni sus padres, ni el Ayuntamiento ni el resto de partidos políticos (pese a que todos llevaban propuestas de Casa de Juventud en sus programas) pero todo el mundo nos exige una solución y comenta en las redes sociales al llegar los eventos.

Pese a las muchas y apresuradas reuniones mantenidas con el ayuntamiento en los últimos días, no hemos llegado a ninguna solución, y tampoco es fácil hacerlo. Como ya hemos dicho, la ley está para cumplirse. Sin embargo, seguimos ocupándonos del tema, como veis, aunque sin los resultados deseados, por ahora.

Nosotros seguiremos trabajando por nuestros socios y velaremos por los intereses de la asociación, y de ello se beneficia todo el pueblo. Somos el motor de la fiesta, no el motivo de discusión. Nuestras puertas, asambleas y grupos de trabajo siguen estando abiertos para todo el que quiera aportar y construir.

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