El Salón del Tanto Monta recupera sus jácenas, sus vigas y sus colores

Por primera vez en años, el salón del Tanto Monta, del antiguo Palacio Episcopal de la Catedral de Huesca, se abre al público, y dos grupos de 20 personas cada uno, han podido verlo. Este espacio se encuentra inmerso en pleno proceso de restauración de su techumbre, constituido por un alfarje mudéjar, que data del siglo XV, cuando el obispo Antón Espés lo mandó construir en 1478. Desde entonces ha sufrido varios avatares y numerosos cambios y desperfectos. La empresa zamorana Restauración de Edificios, Artesonados y Retablos Alonso, S.A., lleva a cabo estos trabajos, desde hace un año, con un presupuesto de 496.000 euros y un plazo de ejecución de 26 meses.

Queda todavía casi otro año hasta la finalización de las obras, aunque ya se han realizado los trabajos más complejos, como es la consolidación estructural.

Todas esas vigas y canes de madera se han saneado, reforzado, consolidado, cosido o injertado, ahí donde ha hecho falta. El alfarje fue, en un principio, una cubierta del salón, sobre el que había un tejado a dos aguas. Sin embargo, en el siglo XVII, el obispo Bardají lo mandó modificar, elevándolo una planta, por lo que se convirtó en un forjado de piso, y se forzó mucho unas vigas, que no estaban diseñadas para ello.

Dado que las transformaciones eran tan fuertes y el deterioro de vigas, faldetas y de la mayoría de las piezas tan grande, se decidió desmontar la mayoría, salvo las grandes vigas.

El alfarje tiene iconografía, con numerosos escudos, de los obispos Espés y Bardají, los Reyes Católicos y Aragón. Ello, además del lema Tanto Monta, que da nombre al salón, desde principios del siglo XX.

La empresa decidió habilitar un espacio para intervenir en el propio Salón, ya que se realiza la restauración in situ. Se han forrado de chapa las paredes, que había restaurado la DGA, y se dispuso un andamio tan grande como la sala. A sus lados hay estanterías para conservar allí las piezas restauradas, mientras que en la plataforma superior, como un primer piso, se puede trabajar en las vigas y canes.

Diariamente, 6 restauradores trabajan en el Salón del Tanto Monta. Eventualmente, y dependiendo del ritmo de los trabajos o las necesidades, trabajan varios carpinteros, un arquitecto, laboratorios de análisis químicos, y colaboradores puntuales en tareas de la madera, así como historiadores y expertos en documentación de archivos.

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