Las Mujeres en Cáritas

Hoy es día de santa Águeda, patrona de las mujeres, por lo que es un buen momento para reflexionar sobre el papel de la mujer en Cáritas. Pero, ante todo, procede examinar el papel de la mujer en la sociedad, en la que se ve plenamente realizada, en su esencia femenina, con su destino de maternidad, de concebir, gestar, parir y amamantar a sus hijos. Ella soporta la gravidez de la gestación, los dolores del parto, la succión de su leche por el hijo, y todo lo hace con verdadero amor, gozándose en su entrega total al hijo, en verle, como carne de su carne, crecer y desarrollarse. Esta actitud de entrega y servicio de la mujer en la maternidad tiende a desplegarse también en sus otros ámbitos vitales, especialmente en el hogar y cuidado de los suyos, convirtiéndose en la servidora de todos. Esta manera de ser de la mujer nos lleva a recordar las palabras de Jesucristo: “el que quiera ser el primero, que sea el último y servidor de todos”.

Contrasta esa actitud de servicio de la mujer con la del varón, más proclive, en general, a un comportamiento egocéntrico, en búsqueda de su propio provecho, que le lleva con más facilidad hacia la egolatría, esto es, a idolatrarse a sí mismo, sometiendo a los demás a sus deseos o arremetiendo contra ellos si no satisfacen sus exigencias. Esta es la causa del machismo y de la violencia doméstica.

Estas reflexiones nos llevan a considerar en general a la mujer como más vitalista y mejor persona, más inclinada a la empatía y a relacionarse y comunicar sus sentimientos, creando vínculos de relación con otros.

La esencia de toda persona es el “ser relacional”, esto es, ser sujeto responsable, inteligente y libre, que como tal se relaciona con otros seres igualmente responsables. Una persona solitaria se despersonaliza, no puede ejercer como persona. Las relaciones humanas pueden ser más o menos intensas, pero serán relaciones impersonales y superficiales si en ellas nos relacionamos buscando sólo nuestro interés y provecho, y serán relaciones anti-personales si con ellas se oprime, avasalla o defrauda a otros. Sólo serán relaciones personales perfectas cuando estén presididas por el amor porque con él las personas se unen y se entregan en toda su integridad, alcanzando la relación toda su intensidad y el ser humano toda su plenitud, convertido en buena persona.

Toda la espiritualidad del cristianismo se centra en el amor, en la entrega y servicio a los demás y en especial a los más necesitados, porque sólo así alcanzamos nuestra plenitud como personas y nos hacemos accesibles a Dios, que es amor infinito. Por eso Jesucristo nos dio un solo mandato: que nos amemos los unos a los otros. Y en esto las mujeres, en general, llevan la delantera.

Este espíritu de servicio de las mujeres se manifiesta también en Cáritas. De los 500 voluntarios que colaboran en Cáritas Diocesana de Huesca el 80% son mujeres que se implican en primera línea, entregadas muchas de ellas a la atención y relación directa con personas necesitadas, en su formación, promoción y acompañamiento.

Cáritas Diocesana de Huesca felicita a todas las mujeres con motivo de su patrona, proponiendo un cambio de orientación en las actuales propuestas feministas que pretenden la equiparación de la mujer al varón en sus aspiraciones de realización individualista, para reivindicar que sea el varón el que se iguale a la mujer en sus afanes de entrega y servicio a los demás y de ser personas en su plenitud.

Donativos: Para colaborar con Cáritas, puede hacerse socio contactando con la sede de la Entidad o ingresar donativos en la sede o en cualquiera de estas cuentas corrientes:

IBERCAJA: ES21/2085/2052/00/0300091219 CAIXA: ES08/2100/2160/77/0200163396

BBVA: ES52/0182/3107/13/0201603939 SANTANDER: ES31/0049/6003/51/2595012390

Cáritas Diocesana de Huesca

Costanilla Ricafort, 5.- 22002- HUESCA. Tel.: 974-22.31.79 www.caritashuesca.org

Comentarios