Cerca de 200.000 personas han visitado el Museo de Jaca desde su reapertura

Museo Diocesano Jaca

Hace seis años el ahora rey Felipe VI inauguró la reapertura del Museo Diocesano de Jaca. De esta forma, y tras siete años cerrado, el que es uno de los mejores museos del mundo en arte románico por la colección de pintura mural ampliaba su espacio y se adaptaba “a las necesidades de un museo del siglo XXI”. Anualmente visitan el museo unas 30.000 personas.

Este aniversario se celebra con una jornada de puertas abiertas y la incorporación a su colección de nuevas piezas restauradas en los últimos meses. Destaca un Grupo gótico de la Epifanía del que se conservan 7 tallas que formaban parte de un retablo desparecido de la catedral de Jaca. Destaca también la Talla de San Alejandro procedente de la ermita del monte Larraín de Bernués. Una imagen muy venerada en el pueblo.

Precisamente fueron los vecinos del pueblo los que decidieron su traslado al Museo. No fue una decisión fácil para sus vecinos, pero primaba su conservación.

Los trabajos de la restauración las piezas que acabamos de citar se han prolongado durante tres meses y han sido financiados gracias a una subvención de 10.000 euros concedida por el Excmo. Ayuntamiento de Jaca y han sido realizados por la restauradora jaquesa Inmaculada Piedrafita Puértolas que ha contado con la asesoría técnica de los restauradores Gerardo Sánchez Mur y Paula Jimeno Marco, así como con el departamento de Conservación y Restauración de Bienes Culturales del Gobierno de Aragón.

Además, con motivo de esta efeméride, se ha procedido a incorporar a la colección otra pieza curiosa: un capitel románico que representa el pasaje de la Huida a Egipto y que, posiblemente, formara parte del claustro original de la catedral. En el siglo XVII el capitel fue recolocado en el centro de un retablo de una de la capilla de la familia Latas y fue modificado para adaptarlo a la estética barroca del momento, incorporando una decoración de cabezas de angelotes y repolicromando todo el capitel con dorados propios de la estética barroca.

Por último, con motivo de la colocación de todas estas nuevas piezas, se ha procedido a cambiar la ubicación de otras que ya se exponían en la colección como el Frontal de Altar de la ermita de Nuestra Señora de Iguácel (que pasa ahora a exponerse junto a la reja procedente del mismo templo) y los llamados Llorones de Susín (pinturas murales datables en la primera mitad del siglo XII).

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