Perros

Tamara Vázquez Miguel

Por fin, en nuestra acogedora y humilde ciudad, Huesca, tenemos iniciativas y propuestas del calibre de las grandes ciudades más progresistas de España, y es que, ¿por qué no?, si ellas, las grandes ciudades, con miles y millones de habitantes han sabido llegar a un acuerdo coherente, ¿cuál era la causa para que en nuestra ciudad perros y dueños no pudieran pisar los parques públicos?

Es de suponer que estarán llegando cientos y cientos de quejas y protestas ante esta nueva norma, pero, también otras ciudades se habrán enfrentado a esta negativa que viene por parte de muchos individuos que no ven la necesidad de que los propietarios con mascotas puedan vagar a sus anchas por su ciudad, sin temer las señales, sin temer a la policía, sin temer las amenazas continuas de personas que, a saber por qué razón, sienten una increíble e irracional aversión hacia nuestras queridas mascotas.

No voy a entrar en comparaciones que se pueden apreciar en las diferentes redes sociales, equiparando los excrementos de nuestras mascotas, con los desechos que muchas personas dejan en parques y demás lugares, pero sí que comprendo que la comparación es nuestra única arma de defensa. En todos los lugares vamos a hallar personas que no están concienciadas todavía en que debemos, entre todos, mantener nuestra ciudad limpia, pero, ¿sería razonable pagar justos por pecadores?

Para evitar estos temas escatológicos, también el ayuntamiento propone campañas de concienciación y, por supuesto, todos estamos a favor de que la policía continúe haciendo su labor y multe a todo aquel que no recoja los excrementos de sus mascotas, pero a los demás, a los que intentamos hacer las cosas bien, déjennos disfrutar del placer de transitar por Huesca, una ciudad tranquila, con nuestro mejor amigo al lado.

Lo más probable es que entre esas cientos de quejas, halla otras miles de personas que hoy, por fin, se sienten orgullosas de nuestra ciudad y nuestro ayuntamiento.

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