Opinión: La Federación de Regantes de la Cuenca del Ebro en defensa del Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro y la unidad de Cuenca

La Federación de Regantes de la Cuenca del Ebro, quiere ratificarse en su apoyo al Plan Hidrológico del Ebro (PHE) como ya manifestó mediante su voto favorable en el Consejo del Agua de la cuenca del Ebro y en el Consejo Nacional del Agua.

El PHCE como documento de planificación atiende a las demandas de la Directiva Marco de Agua y responde en materia de planificación al TRLA, dando de esta forma respuesta tanto a la normativa europea, como a la norma estatal en materia de planificación.

Es un documento que atiende a criterios económicos, sociales y ambientales creando un marco común de entendimiento entre todos los usuarios de las Cuenca, y lo que es más importante creando una normas comunes que permitan un tratamiento equitativo de las demandas y necesidades de cada cual. El PHE y la Confederación Hidrográfica del Ebro son a día de hoy la ?casa común? que propicia el entendimiento entre sectores y territorios y el marco que permite alcanzar soluciones de consenso.

Es necesario poner en valor lo que el PHE ha conseguido a lo largo del tiempo. Y entre ello:

Una gestión de los sistemas de explotación independiente del ámbito territorial administrativo con una eficiente gestión de las infraestructuras y una eficaz respuesta a los periodos de sequía.

La aplicación de criterios homogéneos y procedimientos únicos en el otorgamiento de las autorizaciones administrativas.

La utilización de criterios similares en toda la cuenca en actuaciones de vigilancia del dominio público hidráulico.

La participación de todos los actores en la planificación hidráulica y con libertad de defensa de sus legítimos intereses. Y la aplicación de iguales criterios y objetivos en la asignación de recursos, caudales ecológicos y objetivos medioambientales.

Un marco común de trabajo para todas las comunidades de usuarios, independientemente del ámbito administrativo.

FEREBRO quiere manifestar su más honda preocupación por la proliferación de mensajes cuyo objetivo es volver a un ambiente de crispación en materia hidráulica que tan beneficioso puede ser para aquellos que obtienen de ello un redito político. Desenterrar el derogado trasvase del Ebro como elemento aglutinador de voluntades y sentimientos exacerbados, o apelar a la cesión de derechos como instrumento amenazador y propiciador de un supuesto ?robo de agua? llegando a sugerir incluso la connivencia de los regantes en tal cuestión, no es sino una perversa utilización de la información de forma demagógica, torticera y propagandística que pretende sacar provecho de la situación para dar una imagen de demostración de fuerza.

Igualmente FEREBRO quiere hacer un llamamiento a la racionalidad y a la observación objetiva de la información, ya que:

El caudal ecológico en la desembocadura del río Ebro se mantiene gracias a la regulación del embalse de Mequinenza, con caudales en la actualidad de 80-15 m3/sg. Un 23% de la aportación media natural, caudal un 120% superior al caudal ambiental del Duero, 800% superior al del Tajo y muy superior a la suma de todos los caudales ambientales de los ríos peninsulares.

El Embalse de Mequinenza no solo garantiza el caudal ecológico, sino que evito hace un año las inundaciones en el Bajo Ebro catalán, a diferencia de las sufridas por el resto de la Cuenca del Ebro y que han generado importantes pérdidas económicas y también inseguridad a sus habitantes.

El PHE no es el instrumento de permite el trasvase ya que ese debe ser regulado en el Plan Hidrológico Nacional., al igual que es el TRLA el que instrumenta la cesión de derechos de utilización del agua, medida a la cual los regantes del Ebro siempre se han opuesto.

Ante las pretensiones de derogación del PHCE y la reclamación de caudales ambientales desproporcionados en el Delta del Ebro, FEREBRO quiere manifestar:

Se opone a la utilización política de los caudales del Ebro y a cualquier intento de convertir el agua en un elemento de confrontación para incrementar las tensiones territoriales.

Denuncia el proceso de ?soberanización? del agua del Ebro camuflado de objetivos medioambientales, cuyo objetivo final es la acaparación de recursos en un escenario rupturista que antepone los intereses del tramo final de Ebro al equilibrio entre todos los agentes implicados.

Defiende el actual modelo de implantación de los caudales ecológicos, de carácter progresivo y fruto del riguroso análisis técnico y jurídico. Respetando los derechos concesionales del agua y desde un criterio de corresponsabilidad interterritorial.

Advierte que en ningún momento permitirá la utilización de las herramientas de planificación hidrológica contra los legítimos intereses de los usuarios avalados por el régimen concesional

FEREBRO defiende la unidad de gestión en la cuenca del Ebro, la utilización del agua para el progreso, siempre garantizando su buen uso, la racionalización de la gestión de los recursos hídricos en el territorio por el que circulan sus aguas, atendiendo a los legítimos intereses de todos sus habitantes y usuarios.

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