Aragón lidera la investigación para mejorar la calidad de vida de los enfermos de cáncer de próstata

Luis Esteban, Ángel Borque y José Rubio

Aragón lidera, junto a la Comunidad Valenciana, una estrategia terapéutica basada en la “vigilancia activa” para enfermos de cáncer de próstata con tumores diagnosticados de muy bajo volumen y muy baja agresividad, aproximadamente el 15-20% de los que se detectan en la actualidad. Consiste en no tratar inmediatamente al paciente sino someterlo a una vigilancia responsable cumpliendo un protocolo médico de revisiones personalizadas, exhaustivas y periódicas. De esta manera se evita el tratamiento habitual con cirugía y radioterapia y se frenan así sus complicaciones y efectos secundarios como la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil, mejorando considerablemente la calidad de vida del paciente.

Esta vigilancia activa es personalizada y se basa en una relación muy estrecha médico paciente con el fin de mantener controlada en todo momento la evolución de la enfermedad. El protocolo incluye controles clínicos y analíticos periódicos cada tres o seis meses, dependiendo del perfil del paciente, así como resonancias o biopsias de próstata, cada uno o tres años. Si en cualquier momento el paciente manifiesta su deseo de cambiar el tratamiento o los facultativos detectan que el tumor aumenta en tamaño o agresividad se opta por pasar de una vigilancia activa a otros tratamientos con terapias focales mínimamente invasivas o, en su caso, a los tratamientos habituales con cirugía y radioterapia, siguiendo todos los protocolos establecidos.

El cáncer de próstata es el tumor más frecuente en el varón adulto, pero no en mortalidad, que se sitúa el tercero después del tumor de pulmón y colon. Así, hoy en día, tener cáncer de próstata no es sinónimo de muerte, sobre todo cuando existe un diagnóstico precoz y un posterior tratamiento adecuado que hace posible la curación, en la mayor parte de los casos.

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