Monrepós, el puerto de las eternas obras y siniestros

Desde 1946 hasta este 2016 han pasado 70 años. 25.550 días en los que por unos motivos u otros, este puerto, es noticia de forma permanente. Obras, reformas, accidentes y otras incidencias han hecho de esta montaña, casi una leyenda. Desde 1980 se ha cobrado la vida de cerca de 25 personas.

El trazado tradicional, se diseño aprovechando pistas abiertas por los ejércitos contendientes en la Guerra Civil, para la unión de Huesca con Sabiñanigo que vivía un gran esplendor industrial y para favorecer el tránsito de turistas hacia el Valle de Tena y conectar con una vía diferente hacia Francia (Portalet) como alternativa a Somport.

En la actualidad el Puerto de Monrepós es utilizado casi como vía principal de acceso al pirineo aragonés, lo que provoca intensas retenciones sobre todo en los fines de semana y puentes típicos de invierno y verano, cuando mucha gente se desplaza a las estaciones de esquí altoaragonesas. En épocas como esta de Semana Santa, llegan a circular más de 11.000 vehiculos por día

También es noticia frecuente por la cantidad de siniestros de tráfico que allí se suceden, gracias a la elevada densidad de tráfico que concentra, los constantes problemas por nieve y hielo en invierno y el defectuoso trazado de su variante.

La inestabilidad geológica del terreno, unida al defectuoso planteamiento de su variante ha provocado diversos problemas, como graves desprendimientos y accidentes que han obligado a realizar cortes de la N-330 y por consiguiente a desviar el tráfico por la vieja carretera, a pesar de que ésta no recibe inversiones ni mantenimiento desde que se inaugurase la variante y en determinados puntos la vegetación estrecha la plataforma existente.

En 1997, al poco de inaugurarse completamente la variante de Monrepós en el que un desprendimiento en el tramo Nueno-Arguis obligó a cortar la circulación durante meses y desviarla por la antigua C-136.

Otro ocurrió el 8 de enero de 2011 en el que de nuevo un desprendimiento en el km 607 obligó a cortar durante 8 horas el tráfico y de nuevo a desviarlo por la vertiente norte del antiguo trazado por la C-136.

Esta infraestructura está considerada como un eje estratégico para Aragón en lo turístico y logístico. En su día, se diseño como camino hacia el túnel de Somport.

2010 SE PARALIZAN LAS OBRAS

La autovía A-23, en el tramo comprendido entre Nueno y Jaca, tiene una longitud de actuación de 50,16 km. Este trazado se ha dividido en 10 tramos.

En el puerto se planificaron seis nuevos túneles de longitudes comprendidas entre 140 m y 2.800 m y 20 viaductos en el puerto

En los primeros años de los 70 , desde diversos sectores se pidió con insistencia una variante o solución, ya que el paso por Monrepós resultaba "tortuoso" debido a las 300 curvas de su trazado. Se hablo incluso de un proyecto-túnel desde Nueno hasta el puente de “tablas” en el desvío hacia la Guarguera. En 1972, el Mapa Michelín consideraba esta carretera de Interés Turístico por su pintoresco recorrido.

Sin embargo, esta carretera seguía siendo poco transitada ya que los accesos hacia el Pirineo se hacían por la N-330 por el puerto de Oroel y por Santa Bárbara. A final de los años 70 surgió la polémica entre los que defendían el retrazado de Santa Bárbara o bien de Oroel, con un mejor perfil, menor altitud y menor coste de ejecución y los que defendían que Monrepós fuese la principal vía de acceso al pirineo aragonés.

En última instancia, a pesar de los estudios de impacto ambiental, se tomó esta última opción, licitándose las obras en 1983.

Durante 11 años duraron las obras, que incluyeron dos túneles (Que años después se llevarían el dudoso honor de ser los más inseguros de Europa, según estudio de EuroTAP y RACC en 2006), un viaducto sobre el Congosto del Isuela y sobre todo, la polémica vertiente norte, compuesta por curvas que describen arcos perfectos que han sido protagonistas de innumerables accidentes.

En 1989 el nuevo trazado, paso a denominarse N-330 dejando en su tercer plano la que, hasta entonces era la Nacional, el puerto de Oroel. A partir de ahí el corredor de Bernues hacia La Peña sufrió una fuerte despoblación. Lo mismo ocurrió con el trazado de Huesca-Ayerbe-Santa Bárbara que paso a un segundo plano y los desplazamientos al Pirineo se empezaron a realizar por Monrepòs.

En 1994 se inauguró el último tramo de la variante de Monrepós, que permanece en servicio hasta hoy, aunque actualmente soportando las obras de su transformación en autovía.

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