El Club Montisonense de Montaña sube al pico Pelopín con raquetas

Coincidiendo con la Semana Santa, el Club Montisonense de Montaña organizaba una actividad de raquetas de nieve en el valle de Broto, ascendiendo al pico Pelopín.

CRÓNICA

“Nuestra pretendida cima está situada en un punto estratégico entre los valles de Broto y de Tena, magnífico balcón al Pirineo. Un total de doce senderistas bien ataviados del necesario material nos dispusimos a realizar esta hermosa ascensión en la mañana del Viernes Santo.

Comenzamos la andada el a las 9,45 h. en la boca este del túnel de Cotefablo, donde existe un silo de sal para las carreteras y una zona de aparcamiento. Por ser estas fechas casi nos quedamos sin sitio para aparcar los coches, así que fue bueno madrugar. La nieve a esta altitud es escasa pero al poco de iniciar la senda se hizo más continua, llegando al primer colladito que resultó ser el lugar idóneo para calzarnos las raquetas en los pies.

La ilusión del grupo por hacer este pico es notoria y se puede resumir en dos conceptos: primero porque la mayoría no lo conocían, y en segundo por el hecho de subir un pico, que resulta mayor aliciente que recorrer un valle.

Las agotadoras primeras rampas no fueron obstáculo para que el grupo pacientemente las fuese superando y a la vez saboreando puesto que el estado de la nieve era magnífico. Llegamos sudorosos y muy alegres a una primera cima, la Peña Retona (1942 m.), desde cuyas alturas divisábamos nuestro destino muy cerca y un montón de montañas alrededor. Que preciosidad de paisaje cuando está todo tan blanco, incluso el día nublado aliviaba el calor y conservaba la nieve dura.

Es importante en estas actividades beber por el camino y tomar algún dulce, así el esfuerzo no termina agotando el músculo, ya que no se estamos acostumbrados a subir con tanta fuerza llevando unas raquetas. Estábamos repartiendo caramelos cuando nos sorprendió ver sobre la nieve algunas mariquitas, algo que tampoco es muy común de ver y que hizo las delicias de quienes gustan de observar las peculiaridades de la vida natural.

Poco después de mediodía alcanzábamos por fin la cumbre del Pico Pelopín (2007 m.) el grupo al completo, aunque el sol no termina de asomar entre un tupido velo de nubes, no hace viento y eso nos permite comer el bocadillo en la misma cima.

Alrededor vemos el cordal desde la Peña Sabocos al Tendeñera y el Otal, al este el macizo del Monte Perdido, al norte la Peña Telera e incluso el Collarada. Fabulosas vistas sin ser el día claro. Otras personas van llegando a esta popular montaña por lo que la foto de cima no necesita más trípode que la buena relación entre montañeros y montañeras. Así pues, contentos todos, nos disponemos a deshacer el camino y regresar a la seguridad del valle.

El descenso lo hicimos por una traza a media ladera que bordea la peña Retona, sin nieve no tiene ninguna dificultad pero en nuestro caso exigía de una mínima atención que a su vez hacía de entrenamiento para otras actividades de mayor nivel. Todo el grupo unido, con tranquilidad, pasamos esta estrecha senda y por fin vimos ya la loma amplia y dulce que nos llevaría de regreso al collado, mediando algún divertido revolcón en el blanco elemento.

En esos momentos, observamos una gran bandada de grullas dispuesta a superar la barrera de montañas fronterizas, fue un extraordinario espectáculo verlas maniobrar con gran habilidad para ir ascendiendo y así pasar a Francia sobre picos de casi tres mil metros de altitud. Hace unas semanas fuimos a ver las grullas de la Laguna de Sariñena y nos encontramos con la sierra de Alcubierre nevada, así hoy la casualidad ha querido que viniendo a ver la nieve, nos encontrásemos con las grullas.

Desde el collado bajamos a los coches en poquísimo tiempo, pudimos recoger todos los enseres y regresar a casa otra vez bien contentos y animados. “

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