Forestalia explica que no habrá incineración en la planta de biomasa de Monzón

La empresa promotora de la planta de biomasa de Monzón, ha presentado, en el INAGA, donde se lleva a cabo la revisión de la Autorización Ambiental Integrada, un estudio en el concluye que obtendrá casi diez veces más energía que la invertida en el proceso de producción. En concreto, la eficiencia de esta planta de energía limpia se prevé como mínimo del 9,52. Es decir: por cada megavatio-hora (MWh) que consuma la planta, se obtendrá una producción de 9,52 MWh de energía limpia, sostenible y nacional. Si se introduce en el balance la producción de energía a partir de cultivo energético (elemento básico de la actividad del promotor) por sí solo, entonces la eficiencia se multiplica por casi 54. La empresa apunta que no habrá incineración alguna, sino un proceso de combustión a baja temperatura.

En una nota de prensa de Forestalia se dice que “así se demuestra en el estudio sobre el balance energético de la plantación de cultivos energéticos y de la planta de biomasa de 49,5 MW de Monzón, solicitado por el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) para la revisión de la Autorización Ambiental Integrada concedida. Según las estimaciones realizadas por la consultora independiente, la producción neta de energía (lo producido menos lo consumido) se aproxima a los 292.500 MWh al año, ya que se producirán 262.744 MWh con solo 30.725 MWh de energía consumida. “

Los objetivos del estudio eran identificar y cuantificar las entradas y salidas de energía de los diferentes procesos que componen el sistema, y con ello, analizar si el proceso en su conjunto es energéticamente eficiente. En el informe se ha tenido en cuenta el ciclo completo del proceso: cultivo, transporte y transformación.

En la fase de cultivo, se ha analizado todo el proceso de producción de biomasa, que incluye las labores agrícolas que conlleva la plantación, desarrollo y crecimiento del cultivo, así como las necesarias para la producción, envasado y transporte de fertilizantes y herbicidas. También incluye la energía consumida en los desplazamientos del tractor con cada apero desde el almacén a la parcela de cultivo, así como la requerida para transportar los productos fertilizantes y fitosanitarios desde el almacén al lugar en el que se utilizan.

A estos consumos, se han sumado el transporte de la biomasa obtenida desde la parcela donde se haya implantado el cultivo energético hasta la planta de producción, así como los derivados de la propia transformación de la materia prima: todas las operaciones necesarias para llevar a cabo la conversión de la biomasa en energía.

Hay que reseñar, además, que la eficiencia de una planta de biomasa es todavía superior mediante el aprovechamiento del calor generado para otros usos, tales como los sistemas de calefacción centralizada (district heating), el secado de las astillas en la planta de pellets, etc.

La empresa promotora de la planta de energía limpia de Monzón, Forestalia Renovables, destacaba los buenos resultados obtenidos en el estudio presentado al INAGA, a los que contribuye el uso de las mejores técnicas disponibles para optimizar todo el proceso. Especialmente, ha reiterado que no habrá incineración alguna, sino un proceso de combustión a baja temperatura.

La planta utilizará la tecnología de lecho fluido burbujeante, utilizada en centros de investigación de referencia, como el CENER-CIEMAT (Centro Nacional de Energías Renovables) de Navarra o la Fundación CIRCE (Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos) en Zaragoza.

Forestalia conseguía la energía necesaria en la subasta de Biomasa del Ministerio de Industria para la puesta en marcha de una planta de 50 MW en Monzón. Recientemente depositaba los avales para certificar su apuesta por el proyecto.

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