El inframundo de la noche oscense se concentra en la Calle Sancho Ramírez

Calle Azlor Arkanos cubitos bares marcha tubo

Los vecinos y comerciantes de la Calle Sancho Ramírez y Azlor afrontan cada fin de semana como un calvario. La existencia de dos establecimientos hosteleros y el comportamiento de sus clientes tienen a los habitantes de esta zona de Huesca amedrentados. Aseguran que el problema no son las molestias de una zona de marcha habitual, sino el comportamiento incívico y depravado, incluyendo intentos de agresión, de determinados clientes habituales de esta parte de la ciudad, a donde se ha mudado el ambiente que en otro tiempo habitaba la calle Roldán o la calle Padre Huesca.

Lo de este fin de semana, relata un comerciante del entorno que vive en esta calle, ha sobrepasado todos los límites. A primera hora de la mañana del sábado, en la calle Azlor había más de 30 personas con vasos y botellas, gente tirada por las aceras…incluso un intento de agresión a este comerciante cuando iba con su mujer y sus hijas. Dice que se libró por los pelos.

No es la primera vez que los vecinos viven situaciones de este tipo. Cuentan que no se atreven a salir el domingo a la calle porque los clientes de los bares los molestan y se ven obligados a permanecer en sus domicilios hasta que se despeja la zona. Tienen que esperar a que llegue la tarde del domingo para que esta parte de la ciudad vuelva a la normalidad.

Esta situación la han puesto los vecinos ya en conocimiento del Ayuntamiento de Huesca. La Policía pasa, dicen, pero no hace nada. Incluso le trasladaron el problema al alcalde.

Mientras tanto, hay consumo de droga en la vía pública, peleas constantes, vómitos, suciedad, relaciones sexuales explícitas a pleno día…

De momento el Ayuntamiento de Huesca prefiere que hablen los vecinos. No niega esta realidad, pero también señala que tiene que actuar observando la ley.

Los vecinos exigen una intervención urgente, porque la situación es inaguantable tienen miedo de que pase algo que todos terminemos lamentando, porque las escenas son de poner los pelos de punta.

La postura oficial es que se está haciendo un seguimiento del asunto, pero que la ciudad se enfrenta a un problema de difícil solución, que no solo está en manos del consistorio.

Comentarios