Muchos años sin mejoras, el cambio de vecinos y comercios, degrada el paseo Ramón y Cajal

Paseo Ramón y Cajal

El traslado del mercado ambulante, los sábados, al paseo Ramón y Cajal, pretende ayudar a revitalizar una zona que, en los últimos tiempos, ha mostrado un alto grado de deterioro. Entrada a Huesca, con una gran importancia de los vehículos, y con una estética que data de los años 60-70, ha visto cómo en 45 años no se ha llevado a cabo ninguna mejora. Desde la Asociación de Vecinos del barrio se constata que ha cambiado la tipología de los vecinos, y se han cerrado numerosos comercios tradicionales. Todo ello ha acabado pasando factura.

Los jardines, con el paso de los años, están muy degradados, en los parterres, bajo los altos cedros, no queda césped hace tiempo, y los bancos también están muy estropeados. Poco a poco fueron cerrando las tiendas o bares de siempre, dando paso a comercios de un marcado carácter extranjero. El cambio de vecinos comenzó por la zona de las “400 viviendas”, en la calle Tenerías, pero ha continuado en Ramón y Cajal, cuando los hijos de los primeros habitantes de las viviendas del paseo, se fueron yendo a vivir fuera del barrio.

El paseo de Ramón y Cajal es la zona del barrio en la que más se está notando este deterioro. Queda otro reducto, la calle Sancho Ramírez, en el que se va a actuar pronto.

En el deterioro de Ramón y Cajal también influye, a juicio del presidente de la Asociación de Vecinos del barrio, el albergue de transeúntes. El trasiego de estas personas, que a él acuden, se deja notar en la zona de la plaza de toros y en el paseo. Todo esto, degrada y elimina la comodidad con la que se vivía hace unos años, en esta zona. Una importante calle de Huesca en la que es preciso actuar cuanto antes. El ayuntamiento pretende, en esta legislatura, hacerlo.

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