Peatonalización: Avancemos en la gestión

Gerardo Oliván

Portavoz del PP en el Ayuntamiento de Huesca

El Plan de Movilidad diseñado en el pasado mandato estableció un nuevo modelo de la ciudad, un concepto plenamente integrado en el siglo XXI. El plan, especialmente, devolvía al ciudadano el protagonismo del espacio urbano, en detrimento del vehículo privado, y favorecía además el trasporte público. Huesca había arrastrado durante décadas esa asignatura pendiente, cuyo valor estratégico y humanista ya estaba contrastado en otras ciudades.

La peatonalización ha supuesto la mayor transformación de Huesca en muchos años pero, a diferencia de los criterios más recientes, no buscaba una expansión periférica. Devolvía la vida al centro. No solo desde un punto de vista estético sino, sobre todo, en cuanto a la trasformación social que ha provocado. De un centro pensado para el vehículo, se ha pasado a un centro pensado para el ciudadano. Y como consecuencia, en un entorno amigable y un nuevo sector productivo. Hoy, el centro atrae turismo, genera comercio y ha recuperado la atención de los propios oscenses.

Todo este proceso se llevó a cabo con un gran esfuerzo. La Ponencia de Movilidad —un foro participativo con más de 15 colectivos— diseñó el Plan de Movilidad y articuló las herramientas necesarias para su gestión. Es necesario alabar su vinculación con un nuevo proyecto de ciudad y su visión de futuro para Huesca. Ese fenómeno también era novedoso, porque los propios vecinos, a través de esas entidades, tenían capacidad de decidir. Más allá de los buenos propósitos o las promesas vacías, fue un auténtico programa de participación.

Así, es de destacar el compromiso y la paciencia de muchos vecinos, comerciantes, transportistas, en todo el proceso. Las inevitables molestias del cambio se interpretaban, correctamente, como una apuesta de futuro. Es cierto que otros mostraron su disconformidad, con una lógica resistencia a la transformación. El tiempo ha demostrado que, en la inmensa mayoría de los casos, esa actitud se ha abandonado. Incluso los más escépticos se han sumado ya al mayor proyecto colectivo de los últimos años. No está de más recordar que algunas fuerzas políticas, con fines exclusivamente electorales, promovieron o aprovecharon esas discrepancias.

El alcalde Felipe es ahora el responsable de que la ciudad consolide y avance en los nuevos valores del centro. Pero, si es imprescindible el uso de la memoria, no queda más remedio que recordar que fue el candidato Felipe quien se opuso (o promovió) con más vehemencia los movimientos contrarios al cambio.

Felipe es el mismo que instaló el bolardo de López Allué, que presentó como una auténtica revolución. Y él mismo no se atrevió a ponerlo en marcha: venían las elecciones y no sabía a qué carta quedarse. Es el mismo Luis Felipe que opinaba que el Coso es la M30 de Huesca, y el Felipe que prometió que los coches volverían a circular por las Cuatro Esquinas. Todo ha quedado atrás, amortizado por la evidencia de que la transformación era el modelo correcto. Pero conviene recordar cuál fue el punto de partida del actual alcalde porque, ahora más que nunca, tiene fácil poner palos en las ruedas. Hay que meditar la legitimidad de sus palabras. A estas alturas, a la luz de la experiencia, afirmar que los vecinos prefieren ir a comprar en coche al centro es un dislate.

Ahora, una de sus grandes propuestas de movilidad es abrir al tráfico las Calle Zaragoza y Alcoraz en horario comercial. A mi juicio, y en opinión de los afectados, la idea no aporta absolutamente nada.

Felipe demuestra desconocer el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Huesca. Uno de sus objetivos, diseñados en su día mediante la participación ciudadana, es conseguir la dinamización comercial. Y esta pasa por dar prioridad al peatón frente a los vehículos: precisamente durante el horario comercial es cuando más y mejor hay que proteger al ciudadano. No dice la verdad cuando justifica la peatonalización de estas calles, porque estaba prevista la reurbanización de Plaza Navarra. Como tampoco dice la verdad, al estar garantizado el acceso al centro por la calle del Parque, en su tramo final, o por la plaza de San Antonio.

Hasta que se acometan las obras deseadas, se pueden buscar alternativas económicas para dotar a estos espacios de un aspecto más peatonal y atractivo. Basta conciliar la voluntad con la imaginación. Mientras, estamos asistiendo a un grave deterioro de la zona peatonal por la inacción del equipo de gobierno. La actitud insolidaria de algunos conductores no puede justificar cambios que solo obedecen a la nula gestión del gobierno municipal. Deliberadamente o no, por acción u omisión, se está dejando morir la zona peatonal.

Por supuesto, hay otra interpretación posible en las declaraciones de Luis Felipe, especialmente tras la expresa oposición de Cambiar Huesca. Puede que solo estemos asistiendo a una jugada del tripartito, una simple escenificación de que el diálogo interno —que no lo hay— sale fortalecido con la flexibilidad final del alcalde Felipe. Si es así, estamos asistiendo a una opereta perfectamente orquestada.

En un caso u otro, el tripartido está mostrando su incapacidad para gestionar el nuevo modelo que quisieron para sí los vecinos de Huesca. No fue sencillo poner en marcha el Plan de Movilidad, y parece aún más difícil realizar una gestión eficaz. Sobre todo, cuando está en manos de un alcalde que se manifestaba contra el centro peatonal.

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