¿Cómo era el camino para llegar a Benasque a comienzos de siglo?

Para saberlo contamos con una descripción que hizo Severo Curiá Martínez, inspector de higiene y sanidad pecuaria (veterinario)

en Benasque entre los años 1910 y 1915, y que publicó en; El valle de Benasque y sus maravillas. La primera guía turística del Valle

que tenía como principal objetivo según sus propias palabras, propagar por donde pueda, el conocimiento de aquellas maravillas y

del valle que las encierra, que es uno de los más pintorescos y grandiosos de nuestra patria. La obra se publicó en Santa Cruz de Tenerife en 1926.

Y en cuanto a la carretera dice lo que sigue:

A comienzos de siglo para poder disfrutar de las maravillas que nos ofrece el valle de Benasque, era preciso viajar desde que se

dejaba el tren en Barbastro: primero en coche diligencia hasta Graus; desde allí, saliendo a medianoche, en una tartana incomoda, (..)

hasta Puente Argoné, desde este punto hasta el mesón de Abi, y desde esta venta, en caballería tozuda, por la carretera en construcción

o bien a pie por dentro de la garganta de Ventamillo, -sorteando los pedruscos desprendidos de los barrenos, entre vagonetas, carretillas

y herramientas empleadas en aquellas obra titánica- o bien a caballo, por la parte de arriba, bordando a veces, el largo y hondo precipicio,

hasta el Run, en donde se encontraba otra tartana, que todavía tardaba sus buenas tres horas en llegar a la villa de Benasque.

Hoy (en los años veinte) Benasque se encuentra al alcance de cualquiera que quiera subir hasta el más alto Pirineo. Los trenes son ahora

más rápidos y cómodos y frecuentes, el automóvil  acortó el tiempo y las distancias. Hoyc1910 Construcción se puede ir desde Barcelona a Benasque en 15 horas

y desde Madrid en 24, incluso menos si se coge el tren exprés en Madrid, hasta Selgua o Monzón y desde allí en automóvil hasta la villa.

La carretera desde Campo al puente de El Rún sigue siendo la misma que describió Severo Curiá, hace más de cien años.

Desde Llanos del Hospital,

Antonio Merino Mora.

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