Voluntarios de Cruz Roja- Huesca salen el lunes a la calle para informar sobre la malaria

Inmunización

En el Día Mundial contra la Malaria que se celebra todos los años el 25 de abril, los voluntarios de la Cruz Roja de Huesca, instalarán una mesa informativa en los Porches de Galicia para facilitar folletos y responder a las dudas sobre esta enfermedad. En el 2015 se registraron 214 millones de casos de malaria que ocasionaron la muerte de más de cuatrocientas mil personas.

Se trata de una jornada instituida por iniciativa de la 60ª Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en el mes de mayo del año 2007, y tiene por objetivo generar conciencia y reconocer los esfuerzos relacionados al control de la malaria en todo el mundo.

Según las últimas estimaciones publicadas en diciembre de 2015 se han registrado 214 millones de casos de malaria que ocasionaron la muerte de unas 438.000 personas. La lucha contra la malaria es una prioridad para Cruz Roja Española en muchos de los países más vulnerables a la enfermedad como Mozambique, la República Democrática del Congo, Gambia o Senegal, Cruz Roja lleva cabo actividades de prevención (distribución de mosquiteras) y sensibilización contra la enfermedad a través de distintos programas de agua y saneamiento, educación o salud comunitaria.

Con este motivo, Cruz Roja Española en Huesca instalará, el próximo lunes, 25 de abril, una mesa informativa sobre la problemática de la malaria en la plaza de Concepción Arenal o Porches de Galicia, en la que voluntarios de la institución facilitarán folletos, sensibilizarán y responderán a las dudas sobre esta enfermedad a las personas que estén interesadas. Esta acción se llevará a cabo entre las 16.00 y las 20.00 horas.

La malaria o paludismo es causada por un parásito que se transmite a los humanos a través de la picadura de mosquitos Anopheles infectados. Cerca de 3200 millones de personas casi la mitad de la población mundial corre el riesgo de contraerlo. Algunos grupos de población corren un riesgo considerablemente más elevado que otros de contraer la enfermedad y presentar manifestaciones graves: los lactantes, los niños menores de cinco años, las embarazadas y los pacientes con VIH/sida, así como los emigrantes no inmunes de zonas endémicas, los viajeros y los grupos de población itinerante. El mosquito una vez que realiza la picadura a la víctima le inocula el parásito que circula a través de la sangre y se aloja directamente en el hígado para luego atacar a los glóbulos rojos lo cual permite multiplicarse.

SÍNTOMAS

Entre los síntomas de la malaria destacan la fiebre, escalofríos, las cefaleas y los vómitos, que generalmente aparecen 10 a 15 días después de la picadura del mosquito. Si no se trata rápidamente, la malaria puede poner en peligro la vida del paciente en poco tiempo, pues altera el aporte de sangre a órganos vitales. La intensidad de la transmisión depende de factores relacionados con el parásito, el vector, el huésped humano y el medio ambiente.

La transmisión también depende de condiciones climáticas que pueden modificar el número y la supervivencia de los mosquitos, como el régimen de lluvias, la temperatura y la humedad. Se pueden producir epidemias de malaria cuando el clima y otras condiciones favorecen súbitamente la transmisión en zonas donde la población tiene escasa o nula inmunidad, o cuando personas con escasa inmunidad se desplazan a zonas con transmisión intensa, como ocurre con los refugiados o los trabajadores migrantes.

La OMS recomienda proteger a todas las personas expuestas a contraer la enfermedad mediante medidas eficaces de lucha antivectorial. Para el control efectivo del vector, recomienda proteger a toda la población que se encuentra en riesgo de infectarse. Hay dos métodos de lucha contra los vectores que son

eficaces en circunstancias muy diversas: los mosquiteros tratados con insecticidas y la fumigación de interiores con insecticidas de acción residual.

La malaria se puede prevenir y curar y, gracias a los esfuerzos adicionales realizados, la carga de la enfermedad se está reduciendo notablemente en muchos lugares. Se calcula que, desde 2001, se han evitado unas 6,2 millones de muertes por malaria. Entre 2000 y 2015, la incidencia de la enfermedad (es decir, el número de casos nuevos entre las poblaciones en riesgo) se redujo en un 37% a escala mundial, mientras que la tasa de mortalidad entre las poblaciones en riesgo disminuyó en un 60% en todos los grupos de edad y en un 65% en los niños menores de cinco años.

La mayoría de los casos y de las muertes se registran en el África subsahariana, En 2015, el 88% de los casos y el 90% de los fallecimientos se han registrado en esta región pero también se ven afectadas Asia, Latinoamérica y, en menor medida, Oriente Medio.

En el mundo hay más de 400 especies de Anopheles, pero solo 30 de ellas son vectores importantes de la malaria. En las zonas donde la transmisión de la malaria es elevada, los niños menores de cinco años son especialmente vulnerables a contraer la infección, enfermar y fallecer; más de dos tercios (el 70%) de las muertes se registran en este grupo de edad. La malaria requiere hospitalización por lo que una persona susceptible de haber sido infectada que presenta síntomas debe acudir inmediatamente al médico. El tratamiento principal es con cloroquina. Sin embargo, a veces el parásito puede ser resistente a este fármaco y el paciente requerirá otros tratamientos. La elección del medicamento depende del lugar del mundo en el que haya sido infectado. La estrategia técnica mundial contra la malaria 2016-2030, aprobada por la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2015, es un marco técnico para todos los países donde el paludismo o malaria es endémico. El objetivo de la estrategia es dar orientación y apoyo a los programas nacionales y regionales en su labor de lucha y eliminación de la malaria. La estrategia establece metas ambiciosas pero realistas a nivel mundial:

-Reducir la incidencia de la malaria al menos en un 90% para 2030;

-Reducir la mortalidad por malaria al menos en un 90% para 2030;

-Eliminar la enfermedad al menos en 35 países para 2030 e Impedir su reaparición en los países en los que se ha certificado su ausencia.

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