El convento de Santa Clara acoge, 42 años después, la profesión solemne de una monja

Sor Miriam Orozco

Sara Miriam Orozco Martins, natural de Ronda y de 27 años de edad, celebrará su Profesión solemne este lunes, 2 de mayo, a las 12:30 horas, en la iglesia del Convento de Santa Clara de Huesca, donde reside desde hace dos años. La misa estará oficiada por el Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz. También estará el Obispo de la diócesis de Huesca, Julian Ruiz y la familia de Sara Mirian.

En una entrevista concedida a Radio Huesca, ha explicado que al dar este paso se siente “feliz y muy ilusionada” al mismo tiempo que experimenta el estremecimiento que la hace descalzarme ante tan gran misterio.

Se describe como una persona movida por la inquietud de la búsqueda. Ha explicado, que su vida dio un giro total, cuando por casualidad conoció a unas monjas de clausura.

Sara Miriam explica agradecida que “la mano del Señor ha sostenido y guiado mi historia desde siempre, aún en los momentos en los que yo lo he rechazado y me he querido alejar de Él”. Ha explicado que hasta los 18 años, su vida estuvo jalonada por las equivocaciones.

En la entrevista indicaba que tras buscar en muchos caminos y errar en varias ocasiones, confiesa “El Señor tuvo misericordia de mí, que andaba como oveja perdida”.

Este día también es motivo de alegría para su comunidad, no sólo por lo que supone el paso, sino porque es un hito importante para este convento, en el que viven actualmente en seis hermanas clarisas y en el que hace más de cuarenta años que no tiene lugar ninguna Profesión solemne.

Al reflexionar sobre las vocaciones ofrece una visión esperanzadora, si bien en España no hay tantas vocaciones, existen otros lugares del mundo en el que no cesan de surgir. Indica que “hay muchos jóvenes cansados de tantas cosas descafeinadas que les ofrece la sociedad”. Por ello, los anima a que no paren de buscar, a que no dejen apagar la llama de la inquietud en su corazón y a que sen valientes para arriesgarlo todo. “El Señor nos creó para cosas grandes y el mundos nos está esperando…”, concluye.

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