Se dan a conocer las Cantigas del Alfonso X el Sabio dedicadas a la Virgen de Salas

El historiador Carlos Garcés ofrecerá este miércoles una conferencia titulada “Las cantigas de Salas. 22 historias fascinantes”. En su transcurso se presentarán por primera vez en Huesca las 120 miniaturas de fines del siglo XIII correspondientes a las 20 Cantigas de Santa María de Salas que se conservan en el Escorial. La prueba más impresionante de la importancia de la ermita de Salas es su presencia fundamental en las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, que constituyen, desde el punto de vista literario, artístico y musical, una de las obras más importantes y conocidas de la Europa medieval. Será en el Centro Cultural de Ibercaja a las 7 de la tarde.

Las Cantigas son más de 400 poemas en honor de la Virgen, compuestos en gallego-portugués en la corte del rey Alfonso X el Sabio de Castilla-León (1252-1284). Los poemas incluyen también música y unas hermosísimas miniaturas.

La mayoría de las Cantigas narran milagros ocurridos en santuarios dedicados a la Virgen. La iglesia que más composiciones tiene es la andaluza del Puerto de Santa María, con veinticuatro (pero ninguna de ellas, a diferencia de Salas, tiene miniaturas). El segundo templo es precisamente Salas, con veintidós relatos de milagros. Otros santuarios son el castellano-leonés de Villalcázar de Sirga (catorce Cantigas), el portugués de Terena (doce) o el catalán de Montserrat (con seis).

Las Cantigas de Salas narran milagros maravillosos realizados por la Virgen en el santuario oscense: resurrección de niños, curaciones, exorcismos, hallazgo de animales, liberación de cautivos, etc. Las veintidós Cantigas de Salas están ilustradas cada una con seis preciosas miniaturas. De las veintidós, dos se conservan en Florencia y las veinte restantes, que son las que se mostrarán en la conferencia, se encuentran en la Biblioteca del Real Monasterio de El Escorial.

La ermita de Salas nació a comienzos del siglo XIII y se convirtió en ese siglo en uno de los santuarios marianos más conocidos de la península, al que acudían peregrinos de más allá de Aragón y al que el rey Jaime I el Conquistador otorgó su protección en varias ocasiones.

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