Iván Muñoz: "La gente sacudida por una tragedia suele dar lecciones de vida"

Hace unos días aterrizaba en la base aérea de Torrejón de Ardoz el avión en el que regresaba el contingente Ecuador, formado por efectivos del ERICAM y la UME, tras pasar varios días, en ese país sacudido por un terremoto, con el objetivo de buscar y rescatar supervivientes. El pasado día 2, el ERICAM, recibía una mención de la Comunidad de Madrid, precisamente, por su intervención en la catástrofe de Ecuador.

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Bajo el paraguas de ERICAM, viajaba la UCAB de la Ribagorza formada por el binomio Iván Múñoz (guía) y Erco (perro). Múñoz se emocionaba al recordar, en Radio Graus, el comportamiento del pueblo ecuatoriano, cómo se acercaban a ellos, cuando iban por la calle, ofreciéndoles lo poco que tenían. Son gente muy humilde, decía, pero que le da a uno una lección de vida y un baño de humildad.

El ERICAM y la UME, ambos clasificados por Naciones Unidas para trabajar en grandes catástrofes, realizaron su trabajo en zonas del país a las que no había llegado ayuda suficiente, como Canoa o Manta, en la costa del Pacífico, o Chone, en el interior, donde se lograron recuperar, de un hospital, 105 equipos de gran valor.

Múñoz recordaba que, la principal misión del contingente era, la búsqueda y rescate de personas con vida. Aunque el hecho de no poder comenzar a actuar hasta 60 horas después del terremoto y la climatología adversa con condiciones extremas de calor y humedad redujeron, y mucho, las posibilidades de hallar supervivientes. También las unidades caninas sufrieron esas duras condiciones, de hecho, explicaba era necesario refrigerar a los perros con hielo y cambiar el sistema de trabajo, con micro búsquedas cortas, para conseguir un trabajo efectivo.

Hablaba de malas construcciones, usando arena de playa y poco hierro, en las estructuras, provocando el terremoto que algunos edificios quedaran, casi por completo, colapsados, y otros enteros, y de las constantes réplicas. DE hecho, ellos mismos vivieron una de 6,2 que les hizo pensar cómo debía de haberse sentido, en el interior de los edificios, el terremoto que alcanzó una magnitud de 7,8. Fue precisamente, ese hecho, el que hizo que el gobierno ecuatoriano les solicitara que prolongaran una semana más su estancia en el país.

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