Aragón reconoce el talento de Manuel Vilas

Manuel Vilas

Manuel Vilas recibía  el Premio de las Letras Aragonesas este pasado viernes. En la literatura del escritor barbastrense, tiene un protagonismo especial Aragón, explicaba, minutos antes de recoger el reconocimiento en la terraza del Museo Pablo Serrano de Zaragoza.

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Para el poeta barbastrense, escribir es una forma de vida y una forma de sentirse vivo, explicaba.

 

El jurado valoraba su fecundidad literaria, la versatilidad en los géneros literarios con calidad y renovación creativa.

Este acto de entrega del más importante reconocimiento literario que otorga Aragón, suponía la inauguración y apertura al público de la terraza del Museo Pablo Serrano, espacio que será gestionado por el empresario oscense, Carmelo Bosque.

El acto, además, contaba con la presencia de la Bodega Enate, especialmente vinculada al mundo de la cultura.

El presidente de Aragón, Javier Lambán, entregaba “inmensamente satisfecho” el reconocimiento al autor. Lambán recalcaba que la cultura es un motor de desarrollo económico y generador de empleo e insistía en la proyección de Aragón a través del talento de la sociedad aragonesa.

DISCURSO DE MANUEL VILAS

El escritor pronunciaba un discurso salpicado de referencias a la democracia y el acceso de todas las clases sociales a la cultura y la educación y especialmente, recordaba a su padre, gracias al cual adora los diccionarios, y leyó a Kafka “que revolucionó mi mundo literario” gracias a que su padre le compró los libros.

Vilas también se ha referido a Zaragoza, siempre presente en sus ficciones, al igual que las montañas de Huesca, si bien la capital de Aragón en sus obras adquiere otros matices alejados de la visión provinciana y burguesa para convertirse en un ciudad ácida, provocativa y posmoderna”, transformación que asegura que hizo “por amor, para que no se perdiera”. El autor, consciente de su estilo provocativo, asegura que la literatura que le gusta “es la que se atreve, aunque pierda la partida”.

El escritor también refería a Aragón, una tierra que ve “maltratada históricamente, una tierra robada, casi un desierto humano, como un gran monumento a la injusticia”, aunque añade que “España es imposible de explicar sin Goya o sin Buñuel”.

Manuel Vilas cree que la literatura vive un buen momento y que Aragón existe en ella; “no estamos muertos”, decía, aunque admitía que “nos ha faltado autoestima y han sobrado zancadillas”. Pese a todo, cree que el gran arma de los aragonenes es el sentido del humor, más allá del somarda, un humor nada fácil, tosco, pero muy inteligente”. A su juicio, “no hay nada más serio que el humor y este es una clara muestra de inteligencia”.

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