La Plataforma no a la Incineradora de Biomasa de Monzón reitera su peligrosidad

Según la Plataforma, la planta que se pretende instalar a las puertas de la población de Monzón, a tan solo a 600 metros, es una central térmica capaz de generar electricidad para 300.000 personas (más de las que habitan en toda la provincia de Huesca).El proceso que pretende usar es la quema, mediante un horno de 34 metros de altura, de 51.000 kilos de astillas de madera cada hora durante 8.000 horas al año de forma que se generarían 16.500 toneladas de cenizas.

La incineración, explican, consiste en la quema de materia orgánica (astillas de chopo) hasta su conversión en cenizas, que es precisamente el proceso que sigue esta planta, independientemente de que genere electricidad. Para alimentarla hace falta cultivar casi 14.000 ha de chopos.

La quema de esta cantidad de madera (más de 400.000 toneladas de madera al año) generaría importantísimas emisiones, que serían evacuadas mediante una chimenea de 60 metros de altura, detalladas en el proyecto presentado por el promotor: monóxido de carbono (CO): 506.964 kg anuales, dióxido de azufre (SO2): 405.571 kg anuales, óxidos de nitrógeno (NOx): 405.571 kg anuales y partículas en suspensión (PM) : 40.557 kg anuales.

 

Los informes técnicos de medio ambiente del Ayuntamiento de Monzón, los del Consejo de Ordenación del Territorio de Aragón, así como los del Servicio de Cambio Climático del Gobierno de Aragón alertan de que el núcleo de Monzón se haya muy próximo y en la dirección de los vientos dominantes.

La actividad ha sido calificada en el propio estudio de Forestalia como de impacto severo para la calidad del aire.

 

Además se emiten otras partículas, detalladas en informes médicos como los presentados por los doctores, Carme Valls-Llobet, Eduardo Rodríguez-Farré, Josep Martí Valls o Josep Ferris y otros médicos en el estado español.

También numerosas asociaciones médicas americanas, como la Asociación Americana del Pulmón, la del Cáncer y la del Corazón, además de Asociaciones médicas de Florida, Washington, Carolina del Norte y Massachusetts, alertadas por proyectos de incineración de biomasa ponen de manifiesto los riesgos de estas instalaciones, entre otros agravamiento de enfermedades broncopulmonares, cardiacas y distintos tipos de cáncer y la mortandad consiguiente.

 

La misma Agencia de Medio Ambiente Americana (EPA) detalla más de 75 tóxicos que se emiten al quemar madera. Por ello, aseguran que este macro proyecto de incineradora de biomasa no es ni limpio ni seguro y se debe alejar suficientemente de las poblaciones

 

En relación al filtrado de partículas en suspensión anunciado por Forestalia hay que decir que, pese a que se reduce de forma importante la cantidad de partículas en suspensión emitidas, la cantidad que se pretende incinerar es tal (repetimos más de 400.000 toneladas al año) que la emisión, ósea lo que llegaría al aire que respiraríamos los vecinos de Monzón que al final es lo importante, sería de más de 40.000 kilos de partículas al año, en una atmósfera ya casi en el límite legal de las mismas. La calidad del aire de Monzón no admite una industria que generaría tal cantidad de contaminantes.

 

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