Damián Iguacen, 100 años de vida y 75 como sacerdote

Damián Iguacen

Damián Iguacen Borau, Obispo emérito de Tenerife, celebra sus bodas de brillante, por sus 75 años como sacerdote, este jueves 19 de mayo, festividad de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, junto a Santiago Villacampa Acín y Antonio Santamaría Santolaria, que conmemorarán sus cincuenta años de servicio a la Iglesia.

La celebración comenzará con una Eucaristía en la iglesia del Seminario de Huesca-Casa diocesana, a las 11:30 de la mañana, en la que participará el Obispo de Huesca, Julián Ruiz, junto a los homenajeados y otros sacerdotes de la diócesis. Una hora más tarde, en el salón de actos del Seminario, Alfonso Milián, Obispo emérito de Barbastro-Monzón, impartirá la conferencia titulada “Se puso a caminar entre nosotros. (Ser y tarea de los laicos)”. Está previsto que la celebración termine con una comida fraterna en la que los homenajeados y sus hermanos sacerdotes disfrutarán de un tiempo de convivencia.

Con motivo de su 100 cumpleaños, el pasado 12 de febrero, la Diócesis de Huesca celebraba una gran Eucaristía homenaje, en la que participaban catorce obispos y unos 70 sacerdotes, además de seminaristas.

Damián Iguacen es natural de Fuencalderas (Zaragoza) y fue obispo de Barbastro, Teruel y Tenerife. Fue ordenado sacerdote, al servicio de la diócesis de Huesca, por el obispo Lino Rodrigo, el 7 de junio de 1941. Gran parte de su vida la ha dedicado a impartir ejercicios espirituales. Además, ha impulsado y promovido diversas iniciativas, que siguen vigentes, en ámbitos como la educación prematrimonial, la juventud, los enfermos, o el patrimonio cultural de la iglesia.

Fue párroco en diversas localidades de la diócesis de Huesca, de 1941 a 1944, y vicerrector del Seminario de Huesca, de 1944 a 1948. Fue consiliario de jóvenes y mujeres de Acción Católica, entre 1950 y 1969, y párroco de San Lorenzo de Huesca del 1955 al 1969.

Recibió el encargo como administrador apostólico de Huesca, en 1969, y fue nombrado obispo de Barbastro, el 11 de octubre de 1970, hasta que en 1974 fue llamado a la diócesis de Teruel. En 1984, fue nombrado obispo de Tenerife, cargo que desempeñó hasta el 12 de junio de 1991, cuando la Santa Sede aceptó su renuncia y pasó a ser emérito.

En la Conferencia Episcopal Española fue miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia, de 1972 a 1981. Por otro lado, de 1984 a 1993 presidió la Comisión de Patrimonio Cultural.

En el trienio de 1975 a 1978, formó parte de la Comisión para la Vida Religiosa y de nuevo fue miembro de ella de 1981 a 1984.

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