La Comarca de Sobrarbe ultima el descenso de nabatas por el río Cinca

La Asociación de Nabateros de Sobrarbe y los vecinos de la zona miran al cielo y los cálculos de caudales de la Confederación Hidrográfica del Ebro. Las expectativas son inmejorables este año porque el mayenco permitirá el descenso con un caudal propio de los “años normales”. Así lo señala, Enrique Campo, presidente de la Comarca de Sobrarbe.

Está previsto que este domingo dos nabatas de dos trampos realicen este mítico descenso desde Laspuña hasta Aínsa. Esta tradición recuerda al antiguo oficio del transporte fluvial de la madera desde Sobrarbe hasta la desembocadura del Ebro.

El último descenso nabatero profesional tuvo lugar en 1941 y en 1984 la Asociación de Nabateros de Sobrarbe recuperó esta tradición. Esta comarca altoaragonesa fue el primer territorio de la Comunidad Autónoma que impulsó y consiguió que estas plataformas volvieran a surcar un río, por lo que la fiesta de las nabatas en un gran acontecimiento turístico y fue declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial.

BREVE HISTORIA DE LAS NABATAS

Las Nabatas, se han convertido en un fenómeno de masas en la Comarca de Sobrarbe y constituye uno de los acontecimientos turísticos y sociales más importantes de la primavera.

La tradición nabatera del Cinca se remonta al S.XVI, época en la que encontramos los primeros testimonios de esta peligrosa profesión en localidades como Laspuña, Puyarruego y Escalona.

Este oficio no sufrió ninguna evolución con el paso de los años. La lentitud y peligrosidad de la labor junto con la llegada al valle de los primeros camiones de carbón y leña hicieron que se extinguiera esta forma tradicional de transporte. Por otra parte la regulación del Cinca y el Ebro, con la construcción de presas y pantanos hicieron inviable del todo este método de navegación.

La nabata, es un antiguo de transporte de los troncos de madera de las zonas productoras de la montaña a las serrerías, situadas en las partes bajas de los valles. El trayecto iba desde el Pirineo hasta Tortosa en el Mediterráneo.

El departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón declaraba "Bien de interés cultural inmaterial" la cultura del transporte fluvial de la madera en Aragón. Se reconocía y protegía de esta forma una actividad tradicional que constituye una parte esencial del patrimonio etnológico aragonés y que sigue viva mediante la celebración anual de descensos de nabatas. Además, el Gobierno de Aragón se ha adherido al proyecto de candidatura de la cultura del transporte fluvial de la madera para que sea incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Se trata de una candidatura compartida con Navarra, Cataluña y Castilla-La Mancha.

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