Las nabatas surcan las aguas del río Cinca

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La Comarca de Sobrarbe celebra este domingo uno de los acontecimientos turísticos y sociales más importantes del año. Las nabatas descienden el río Cinca desde Laspuña hasta Aínsa por trigésimo segundo año consecutivo. Es mucho más que un acto simbólico porque recuerda y homenajea a los antepasados que recorrían desde esta comarca hasta la desembocadura del Ebro transportando madera como medio de sustento económico. Está previsto que dos nabatas de dos trampos realicen este mítico recorrido.

Este domingo a partir de las 10:00 horas hay multitud de actos como el almuerzo y misa nabateros y la salida desde la zona, denominada, de la placha en la localidad de Laspuña. Está previsto que en torno a las 13:00 lleguen a la Villa de Aínsa, donde multitud de público aguarda su llegada en el puente.

Los miembros de la Asociación de Nabateros de Sobrarbe esperan todo el año esta tradición para sentir “la adrenalina” durante el descenso en las monumentales nabatas. Los niños en el siglo XVI se iniciaban desde muy pequeños en el manejo de estas plataformas, y transcurrían fases en que manejaban el timón trasero y cuando alcanzaban la maestría en el oficio tomaban el control del delantero, desde el que se maneja el conjunto de la embarcación. Los jóvenes y también mujeres toman hoy el relevo generacional y se unen a los experimentados en este descenso.

El último descenso nabatero profesional en el río Cinca tuvo lugar en 1941. La Asociación de Nabateros de Sobrarbe recuperó este descenso en el año 1984 para homenajear a sus antepasados. Cabe destacar que Sobrarbe fue el primer territorio aragonés que impulsó que estas plataformas volvieran a surcar los ríos de la Provincia. Hoy en día, es un gran acontecimiento turístico y fue declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial.

BREVE HISTORIA DE LAS NABATAS

Las Nabatas, se han convertido en un fenómeno de masas en la Comarca de Sobrarbe y constituye uno de los acontecimientos turísticos y sociales más importantes de la primavera.

La tradición nabatera del Cinca se remonta al S.XVI, época en la que encontramos los primeros testimonios de esta peligrosa profesión en localidades como Laspuña, Puyarruego y Escalona.

Este oficio no sufrió ninguna evolución con el paso de los años. La lentitud y peligrosidad de la labor junto con la llegada al valle de los primeros camiones de carbón y leña hicieron que se extinguiera esta forma tradicional de transporte. Por otra parte la regulación del Cinca y el Ebro, con la construcción de presas y pantanos hicieron inviable del todo este método de navegación.

La nabata, es un antiguo de transporte de los troncos de madera de las zonas productoras de la montaña a las serrerías, situadas en las partes bajas de los valles. El trayecto iba desde el Pirineo hasta Tortosa en el Mediterráneo.

El departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón declaraba "Bien de interés cultural inmaterial" la cultura del transporte fluvial de la madera en Aragón. Se reconocía y protegía de esta forma una actividad tradicional que constituye una parte esencial del patrimonio etnológico aragonés y que sigue viva mediante la celebración anual de descensos de nabatas. Además, el Gobierno de Aragón se ha adherido al proyecto de candidatura de la cultura del transporte fluvial de la madera para que sea incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Se trata de una candidatura compartida con Navarra, Cataluña y Castilla-La Mancha.

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