Rápido y multitudinario descenso de nabatas por el río Cinca

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Las dos nabatas de dos trampos recorrían desde Laspuña hasta Aínsa en una hora. Estas plataformas surcaban las aguas a gran velocidad debido a las lluvias de los últimos meses y el deshielo de la nieve de la montaña que permitía el mayenco. Los nabateros de Sobrarbe, por tanto, realizaban esta tradición de manera muy similar a sus antepasados, a quienes homenajean por trigésimo segundo año consecutivo. De este modo, se recuerda el antiguo y arriesgado oficio del transporte fluvial de la madera desde esta comarca hasta la desembocadura del Ebro.

El tiempo inestable no impedía que una gran multitud de personas acudiera a este acto tan emotivo tanto en su salida en Laspuña, con un chubasco a la hora de la salida, como a su llegada en la villa de Aínsa, ya con sol y temperatura agradable. Esta celebración se ha convertido en un acontecimiento de masas en los últimos años, con público procedente de toda la provincia de Huesca, de comunidades autónomas limítrofes e incluso de Francia u Holanda. La Comarca de Sobrarbe fue el primer territorio aragonés que impulsó que las nabatas volvieran a surcar las aguas.

Por este motivo, los miembros de la Asociación de Nabateros de Sobrarbe espera todo el año este momento, para sentir “la adrenalina” sobre estas monumentales plataformas. El último descenso nabatero profesional tuvo lugar en 1941 y en 1984 se recuperó esta tradición en forma de homenaje. Esta fiesta fue declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial.

BREVE HISTORIA DE LAS NABATAS

Las Nabatas, se han convertido en un fenómeno de masas en la Comarca de Sobrarbe y constituye uno de los acontecimientos turísticos y sociales más importantes de la primavera.

La tradición nabatera del Cinca se remonta al S.XVI, época en la que encontramos los primeros testimonios de esta peligrosa profesión en localidades como Laspuña, Puyarruego y Escalona.

Este oficio no sufrió ninguna evolución con el paso de los años. La lentitud y peligrosidad de la labor junto con la llegada al valle de los primeros camiones de carbón y leña hicieron que se extinguiera esta forma tradicional de transporte. Por otra parte la regulación del Cinca y el Ebro, con la construcción de presas y pantanos hicieron inviable del todo este método de navegación.

La nabata, es un antiguo de transporte de los troncos de madera de las zonas productoras de la montaña a las serrerías, situadas en las partes bajas de los valles. El trayecto iba desde el Pirineo hasta Tortosa en el Mediterráneo.

El departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón declaraba "Bien de interés cultural inmaterial" la cultura del transporte fluvial de la madera en Aragón. Se reconocía y protegía de esta forma una actividad tradicional que constituye una parte esencial del patrimonio etnológico aragonés y que sigue viva mediante la celebración anual de descensos de nabatas. Además, el Gobierno de Aragón se ha adherido al proyecto de candidatura de la cultura del transporte fluvial de la madera para que sea incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Se trata de una candidatura compartida con Navarra, Cataluña y Castilla-La Mancha.

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