Las Jornadas de Crianza y Aprendizaje reúnen a más de 50 personas en Graus

Espacio Crecer Juntos Graus hacía una valoración positiva de las II jornadas de Crianza y Aprendizaje que, este fin de semana, se celebraban en Graus, tanto por la profundidad de los contenidos tratados y la implicación generosa de los ponentes, como por la participación e interés de los asistentes. A lo largo de las jornadas pasaron más de 50 personas entre familias, participantes y responsables de proyectos educativos alternativos, educadores y maestros de preinfantil, infantil y primaria, y otras personas interesadas en la educación.

Respecto a las cuestiones que se trataron, la pedagoga Petra Helm identificaba los beneficios personales y sociales de una crianza más humanizada y natural, para propiciar un apego seguro y respetuoso a lo largo del crecimiento. 

El maestro José Luís Murillo entusiasmaba con sus propuestas alternativas dentro de la "escuela convencional", dejando claro que el currículo deja margen suficiente para la acción creativa del profesorado, del alumnado e incluso de sus familias.

Proyectos educativos alternativos como Candeleta (Gerbe), o Chinebro (Caneto), La Tribu de Tomwako (Huesca) o Educación en Casa (familia Espada Villar), hicieron patente la necesidad y demanda social que existe respecto a otras formas de entender la educación para un adecuado desarrollo personal de las niñas y niños, reclamando con ello el reconocimiento legal de otros modelos educativos que deberían coexistir con el establecido, el derecho de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos y que está articulado como tal en la constitución.

Por último, la mesa redonda con la que se cerraba la jornada del sábado, puso de manifiesto la pluralidad de enfoques, que abrió las puertas a un debate que enfrentó a quienes ven en la estimulación precoz más academicista el modo de armar a los niños para la dura batalla que tendrán que librar en el futuro, con aquellos que consideran que eso supone un secuestro irreversible de la infancia, de unos niños que deben vivir y gozar el presente para hacerse con verdaderos recursos personales para el futuro; un futuro, por cierto, tan incierto, que debería relativizarse como horizonte para nuestros pasos.

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