Los sesenta segundos del atraco relatados por Rubén

El propietario de la Armería Guara, situada en la Avenida Monegros de Huesca, ha relatado a Radio Huesca el minuto que vivió este lunes, cuando dos hombres penetraron en su establecimiento y perpetraron un atraco a mano armada, cuyos detalles intenta esclarecer la Policía Nacional. Fueron 60 segundos, explica Rubén, que le han dejado conmocionado y que nunca olvidará.

Eran las 19.50, cuando Rubén se disponía a recoger todo y cerrar la armería que regenta en la Avenida Monegros de la capital oscense.

Curiosamente, esa tarde no habían llegado sus amigos con los que suele acudir al gimnasio cuando cierra su establecimiento.

En ese momento, entra un hombre en la armería con un cuchillo en la mano y le dice que se tire al suelo. Posteriormente, aparece un segundo atracador portando un subfusil de asalto que, al principio, Rubén entiende que no es real, pero luego comprueba que es un arma de fuego en toda regla. Un arma militar.

Los atracadores ordenan al propietario arrodillarse, atándole las manos a la espalda con un cordón de zapatilla y penetrando uno de ellos en los zulos en los que están guardadas las armas y la munición.

Mientras tanto, el otro atracador golpea sin compasión a Rubén, que se retuerce en el suelo.

En un momento de descuido, el propietario de la armería logra romper sus ataduras y sale a la calle pidiendo auxilio. Entonces, los atracadores huyen del establecimiento y realizan hasta cinco disparos, uno de los cuales atraviesa las dos piernas de Rubén que sigue gritando desde la calzada de la Avenida Monegros. Incluso un vehículo está a punto de atropellarlo, teniendo que realizar un brusco frenazo.

Rubén, como puede, se refugia en una tienda de persianas cercana, hasta que llegan los servicios sanitarios y la Policía Local y Nacional.

Este martes, tras lo ocurrido, Rubén no acaba de asumir ese minuto que sabe, marcará su vida. No tiene claro si podrá volver a la tienda, dice, aunque su familia, que está en todo momento con él, lo anima y da gracias porque el suceso no haya terminado peor.

Las visitas se suceden a lo largo de la jornada. Bombones, cava, abrazos, besos, palabras de ánimo…todo parece poco para que este joven de 34 años pueda seguir con su vida, con una vida que, había sido tranquila, hasta este lunes.

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