Los ciclistas de la QH reforestarán

En Sabiñánigo se ha presentado el proyecto escolar de la “Ecopandilla QH. Comando Nendo Dango”, que promueve la organización de las cicloturistas Quebrantahuesos y Treparriscos, para involucrar y concienciar en el respeto al medio ambiente a los alumnos de 9 colegios de la zona de Sabiñánigo, Biescas, Broto y Fiscal.

El vicepresidente de la Peña Ciclista Edelweiss, Roberto Iglesias, ha destacado la respuesta escolar a una iniciativa, en la que la Peña Ciclista quiere contribuir a concienciar sobre la situación forestal y medioambiental. Es una idea que planteó Sergio Allué, de la organización y del Colegio de Puente Sardas.

Van a participar 679 alumnos en este proyecto de reforestación natural a lo largo de todo el recorrido, por la parte española, de la Quebrantahuesos y de la Treparriscos. Cada estudiante preparará en la escuela unas 20 bolas, Nendo Dango, con las semillas, que serán de pratenses de alfalfa y especies autóctonas y que cuentan con la autorización de las administraciones competentes y asesoramiento técnico. Serán 145 los alumnos, que el día de la entrega de dorsales, las repartirán a los participantes de las marchas, que quieran colaborar lanzándolas durante el recorrido.

Los directores de los centros, CRA de Biescas, María Luisa Arnal, concertado de Santa Ana, Hermana María José Escalona y del Colegio Puente Sardas Oscar Aurensanz, han destacado la iniciativa, que entraba dentro de la filosofía de los trabajos que tienen en el curso en materia de medioambiente, salud y deporte.

La presidenta de la Comarca del Alto Gállego, Lourdes Arruebo, el consejero comarcal de Sobrarbe, Daniel Encuentra y el alcalde de Sabiñánigo, Jesús Lasierra, han manifestado que la Quebrantahuesos se reinventa cada año con iniciativas como esta y el compromiso que tiene la Peña Edelweiss con el territorio, el medioambiente y ahora los jóvenes.

Para mejorar la producción de la naturaleza con la menor intervención posible, el agricultor, biólogo y filósofo japonés Masanobu Fujuoka ideó un sistema, denominado Nendo Dango, que consiste en mezclar semillas dentro de bolitas de barro para luego esparcirlas por el campo con la intención de que, con las primeras lluvias, las semillas broten, quedando así protegidas de los animales y del tiempo.

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