Opinión: El Recrecimiento de Yesa o el Ejercicio de la Sinrazón

Enrique De Funes Casellas

Soy de los que esta convencido que toda esa serie de infraestructuras hidráulicas realizadas a mediados del siglo pasado tenían una plena razón de ser. Bien fuera para aprovechamiento hidroeléctrico de la que tan faltos estábamos, para conseguir el necesario desarrollo. Bien para la puesta en funcionamiento de regadíos en zonas en las que el peso de la población agrícola era importante y suponía un paso de gigante para un mayor rendimiento de las tierras agrícolas y reducir la dependencia del exterior en materias primas. O bien para evitar avenidas que más pronto que tarde se hubieran llevado por delante alguna población, aguas bajo.

Tiempos en que las formas de actuar de la administración dejaban que desear, (el programa Salvados, de Jordi E volé, recientemente lo puso en evidencia). Una administración, en que anteponiendo la premisa del “interés público” pasaba por encima de ciudadanos y de sus sentimientos y no dudaba de utilizar cualquiera de los “métodos” a su alcance.

Y entre esas obras al principio de los 60, se puso en funcionamiento el embalse de Yesa. Su finalidad; alimentar los regadíos previstos en Bardenas. Las consecuencias directas; la desaparición Ruesta, Esco y Tiermas. Con una importante despoblación del territorio a la vez que de patrimonio agrícola y lo que ello supuso; perdida de potencial económico de nuestra zona.

Y así desde su puesta en funcionamiento a principios de los 60 esa gran masa de agua (unas veces si otras no) paso a formar parte del paisaje. El pasar del tiempo y los arrastres de sedimentos, desde la cabecera de cuenca, supusieron una importante reducción de la capacidad de embalsamiento. Dando lugar a paisajes lunares en periodos de escasas precipitaciones.

Y cuando han pasado más de medio siglo de funcionamiento y esa considerable reducción del vaso como consecuencia de las nulas tareas de mantenimiento. Y entendiendo por mantenimiento la limpieza periódica del vaso. Ante esta nula gestión, los responsables técnicos de la CHE, presentaron como solución un recrecimiento del embalse de más de 1.000 Hm3 bajo el engañoso y peregrino argumento de agua de calidad para Zaragoza.

Mi oposición a esta obra se basa en la innecesaridad de los trabajos de recrecimiento y todo el gasto que eso nos esta suponiendo a los contribuyentes. La capacidad de embalsamiento se hubiera recuperado con un adecuado proyecto de limpieza del vaso (se estima que se conseguiría recuperar un 42% de embalsamiento, sobre la que actualmente tiene) y con el depósito de los materiales en el entorno del mismo, eso si acompañado de un proyecto de restauración ambiental. Una actuación que hubiera supuesto no solo eso, sino además dotar al espacio de las localidades de Sigües, Artieda y Mianos de una mayor superficie agrícola de calidad a la vez que infraestructuras de regadío para su aprovechamiento. Este tipo de actuación hubiera hecho innecesario; la ocupación de tierras y las consiguientes indemnizaciones.

Pero esta innecesaridad de la obra en fase de ejecución (y van ya para 12 años) esta siendo evidente con todos las sinrazones o despropósitos que en la obra se están dando y que pagamos los ciudadanos.

Despropósito y sinrazón cuando se comprueba, que una ladera se desliza, y se hará preciso expropiar a una serie de propietarios de Yesa.

Despropósito y sinrazón cuando el presupuesto inicial ya se ha cuadriplicado.

Y ABSOLUTA SINRAZON, como el puente fantasma que se yergue en el horizonte de 1,10 Km de longitud con un coste superior a los 14 millones de euros y con más de 4 años sin entrar en servicio. Y tan solo con su coste se hubiera podido realizar los trabajos de restauración antes señalados. Pero no esta ahí únicamente lo grave, sino que fue un puente construido por Medio Ambiente y que al parecer Ministerio de Fomento se niega a enlazar con la autoría por no ajustarse a la normativa de autovías. Y a lo que hay que unir que el puente construido estaba previsto para la cota inicialmente prevista por lo que el sobrecoste de la obra ha sido mayor.

Y en esa cadena continuada de sinrazones, el último, el procesamiento de 8 personas por su oposición a las expropiaciones y que tuvo lugar en aquellos días de octubre de 2012. Para los cuales la fiscalía pide un total de 36 años de prisión. Pues bien espero que ese empeño de la fiscalía y esa contundencia la tenga con los técnicos de la Confederación y tenga continuidad en aclarar toda esa ingente serie de desfases económicos. Que aclare cuales son los intereses y de quienes para que este obra este en el estado que esta. Y en ese empeño de dilucidar responsabilidades de un mal uso de los recursos públicos en obras faraónicas y de dudosa viabilidad, tal como los hechos ponen en evidencia.

Entorno al recrecimiento de Yesa existe excesivo matiz político de un lado y de otro. Se ha de recuperar el espíritu de aquella fría tarde de enero de 1999, cuando más de 5.000 personas nos reunimos en esa “manifestación de los paraguas”. Manifestación a la cual tuve ocasión de asistir junto, entre otros, a mi compañero Marcos Grasa (que también conoció en carne propia lo que fue la construcción de un embalse) y encabezados por el entonces alcalde de Jaca Pascual Rabal. Y 17 años después el espíritu debería ser el mismo.

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