El frágil panorama económico preocupa en la CEOE

La Comisión de Economía y Política Financiera de la CEOE, reunida en Madrid, y en la que está representada CEOS-CEPYME Huesca, a través de su presidente Carlos Bistuer, realizaba un informe sobre la situación económica y financiera de la economía española y sus previsiones, así como análisis y perspectivas de los principales sectores de actividad en España, plasmando inquietudes y obstáculos para desarrollar su actividad. También se valoraban las medidas económicas del Gobierno y se hacía un seguimiento del comportamiento y perspectivas de los mercados financieros. El incierto resultado del referéndum británico sobre el Brexit, o de las elecciones españolas, los bajos tipos de interés, o el precio del petróleo, más una cierta desaceleración que se espera para final de año y 2017, crean un escenario económico de mucha fragilidad, que preocupa notablemente a los responsables empresariales.

Panorama económico:

En España, tras unos resultados de la EPA positivos en el primer trimestre, el dato del PIB también fue favorable, con un crecimiento trimestral del 0,8% por tercer trimestre consecutivo y una tasa interanual del 3,4% (3,5% anterior). Además, el crecimiento por el lado de la demanda fue más equilibrado. El sector exterior tuvo una aportación menos negativa al PIB (-0,4 puntos porcentuales), mientras que la demanda interna redujo levemente su contribución al crecimiento (3,8 puntos porcentuales), aunque sigue muy robusta.

Una de las novedades más destacadas de la actividad en España a comienzos de año es la desaceleración en la construcción y que se manifiesta tanto en la inversión como en la actividad. De hecho, en tasa trimestral, la inversión desciende un -0,2% y en términos de VAB cae un -0,1%. En consecuencia, se modera notablemente su ritmo de avance interanual tanto por el lado de la demanda como de la oferta, tendencia que viene explicada fundamentalmente por la partida de edificación no residencial (obra civil). Este parón del sector se refleja en la creación de empleo, con un leve avance respecto a 2015.

En claro contraste, llama la atención el dinamismo en actividad y empleo de algunas actividades de servicios como "Comercio, transporte y hostelería" (muy relacionadas con el turismo), "Información y Telecomunicaciones" y "Actividades profesionales", todas ellas con un crecimiento de su VAB por encima del 5% interanual en el primer trimestre y una notable creación de empleo (entre el 4% y 5%). Asimismo, destaca la fortaleza de la industria manufacturera, cuyo valor añadido alcanza una tasa del 4,3% al comienzo del año.

Por el lado de la demanda, sobresale el vigor del consumo, tanto privado como público, en el primer trimestre. La caída del índice de confianza del consumidor no se ha trasladado a las decisiones de gasto de las familias, cuya tasa de crecimiento interanual se eleva hasta el 3,7%, la más alta desde 2006, debido a la notable creación de empleo, a los bajos tipos de interés y al aumento del poder adquisitivo por la inflación negativa. Respecto al consumo público, no se aprecian signos de contención del gasto.

El indicador de actividad de CEOE, con la información parcial del segundo trimestre, estima un crecimiento del PIB para este periodo del 0,7% trimestral, una décima inferior al 0,8% que creció la economía en el primer trimestre del año. Tras este buen resultado, CEOE ha revisado al alza hasta el 2,9% sus previsiones de la economía española para el conjunto de 2016 (la OCDE también ha revisado en el mismo sentido hasta el 2,8%, sin embargo el Banco de España ha mantenido su 2,7% para este año), si bien se sigue manteniendo la tendencia de desaceleración de la actividad en la segunda mitad del año, que se prolongará en 2017, donde el crecimiento estimado podría situarse en el 2,3%. De cumplirse este escenario, España crecerá más que la media de la Eurozona, aunque reduce su diferencial positivo en este periodo, principalmente en 2017. No obstante, hay que tener en cuenta el contexto de elevada incertidumbre existente, mayor que en otras ocasiones, debido a la falta de concreción de la política económica.

Este panorama influirá positivamente en el mercado laboral, si bien la creación de empleo será algo inferior a la de 2015. El número de ocupados en términos EPA podría aumentar a una tasa del 2,7% este año y del 2,1% en 2017. La inflación en 2016 podría mantener por tercer año consecutivo una media anual negativa en 2016 (-0,1%), a pesar del repunte previsto al final del año, pero se espera un crecimiento en el entorno del 1,4% para 2017. Por último, cabe destacar la continuidad en el saldo positivo de la balanza exterior (2% del PIB) en ambos ejercicios, siendo la asignatura pendiente avanzar con mayor intensidad en el proceso de consolidación fiscal.

La inflación bajo control, el crecimiento moderado de los costes salariales y el ciclo de recuperación iniciado junto con el impacto de las reformas han hecho que España siga ganando posiciones en el Ranking Mundial de Competitividad 2016 de IMD. En concreto, asciende desde el puesto 37 hasta el 34 de un total de 61 economías analizadas, gracias a la mejora en el área de resultados económicos y eficiencia empresarial. No obstante, sigue habiendo asignaturas pendientes, como la eficiencia del sector público, la regulación del mercado laboral, la burocracia para crear una empresa y la elevada contribución a la seguridad social por parte de las empresas, deteriorándose en esta edición de forma significativa el riesgo de inestabilidad política.

La situación de los mercados financieros ha mejorado en las últimas semanas debido a los buenos datos del PIB en Europa, a la recuperación del precio de las materias primas, al acuerdo con Grecia y al tono expansivo de la política monetaria. No obstante, la nota dominante sigue siendo la volatilidad debido a la elevada incertidumbre que existe en varios frentes. En primer lugar, por el riesgo geopolítico, centrado en los resultados del referéndum del 23 de junio en Reino Unido, donde se decide su continuidad o no en la Unión Europea. Le siguen los mercados emergentes, por el alcance de la desaceleración de sus economías, en particular, China. Y por último, cabe destacar el proceso de normalización de la política monetaria de la Fed y los resultados de las elecciones presidenciales en EE.UU.

Los principales organismos internacionales advierten que el crecimiento de la economía mundial es todavía lento y frágil. De hecho, la OCDE, el último en publicar su informe de perspectivas, ha revisado tres décimas a la baja el aumento del PIB mundial en 2016 y 2017 hasta situarlo en el 3,0% y 3,3%, respectivamente. Señala que hay un problema de bajo crecimiento, que viene explicado por la incertidumbre existente, por la falta de incentivos a invertir, debido a la insuficiente demanda (nacional y global), y por el ritmo de implementación de reformas estructurales, que es muy lento e incluso inexistente en algunos países. Por lo tanto, la clave de la escasa fortaleza de este nuevo ciclo de recuperación está en los bajos niveles de inversión, con consecuencias apreciables en la productividad y en el comercio mundial, de ahí que el crecimiento potencial se haya reducido notablemente, sobre todo, en las economías avanzadas.

En este escenario, la OCDE propone que, ante el escaso margen de actuación de la política monetaria, la política fiscal esté orientada a la inversión en infraestructuras, incluyendo tanto las de carácter físico (energía, transporte, digitalización), como aquella que mejore la educación y la innovación. Sin embargo, donde pone más énfasis es en la implementación de políticas estructurales, dado que mejoran la competencia en los mercados, dinamizan la innovación, aumentan la flexibilidad del mercado de trabajo y fortalecen el sistema financiero.

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