Otro año sin obras en La Cartuja hubiera sido ruinoso

La Cartuja

El templo monegrino ha sufrido un deterioro progresivo en el último año, que se ha visto especialmente incrementado por las condiciones climatológicas; el fuerte viento y las abundantes precipitaciones de los últimos meses no sólo han ralentizado las obras de la primera fase, sino que han afectado directamente al estado de las cubiertas provocando socavones en algunos puntos más delicados.

El arquitecto de la Diputación Provincial de Huesca, Daniel Zabala, explicaba en Radio Sariñena el cambio que está viviendo el monasterio de La Cartuja de Nuestra Señora de Las Fuentes en Sariñena, cuando está muy cerca el final de las obras de la primera fase de rehabilitación. Precisamente, esta se ha concentrado en la actuación sobre el 40% del total de la superficie, unos 800 metros cuadrados, frenando las filtraciones de agua mediante el retejado y consolidación de las techumbres de la nave principal y las capillas, además de los dos cimborrios (o lo que es lo mismo, el cuerpo de la iglesia).

El criterio técnico que predomina es el freno del deterioro de las pinturas de Bayeu que alberga en su interior; un tesoro artístico especialmente valorado por los expertos.

La institución provincial adquirió este Bien de Interés Cultural hace escasamente un año y desde entonces la inversión ya se sitúa alrededor de 600.000 euros, sumando compra, intervenciones previstas y de urgencia. En este sentido, la actuación más destacada, ha sido la del chapitel de la torre. Se trata del elemento arquitectónico más emblemático de La Cartuja monegrina, para el que ha sido necesario rehacer por completo su estructura de madera y reproducir lo más fielmente posible su aspecto anterior con losetas de barro cocido.

El arquitecto subraya que será necesaria una segunda fase, cuyo proyecto se está elaborando, e incluso una tercera fase al menos, para acabar con el peligro que ahora mismo sufren el claustrillo y las bóvedas del claustro.

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