Voto por el reciclaje

Diego Guallart Gil, Candidato al Congreso por Escaños en Blanco

Me han llegado las dos últimas cartas de propaganda electoral, que daba por hecho iba recibir. A la vista del espacio que ocupan en el buzón, cualquiera diría que llevamos de vacaciones unos cuantos días. El póker del cuatripartidismo ya está en nuestras manos y por duplicado. Estoy valorando seriamente, devolvérselas a sus remitentes, incoándoles a que me borren de sus registros, porque desconozco en base a que norma tienen que conocer mis datos, y si se lo proponen, incluso mi intención de voto estudiando las actas de votación de esta y otras citas electorales. En esta ocasión lo van a tener fácil, leída la firma de estas líneas.

No me tomaré la molestia de leer sus propuestas, porque seguro que en ecología han comenzando incumpliendo algún punto, dado el gasto en cartelería y papeletas, sumadas a las que habrá en los colegios electorales, todo debido a la repetición de los comicios. La justificación para acudir a las urnas de nuevo en menos de seis meses, tendré que buscarla en las tertulias televisivas, aunque la culpa la debemos tomar los ciudadanos, y por eso saldrá de nuestro bolsillo, por nuestro equívoco. Dudo encontrar en sus propuestas, que las normas que dinamitaron el estado del bienestar, pasen a mejor vida y recuperemos con efectos retroactivos lo que perdimos. Sería sorprendente, que definitivamente apostaran por aplicarse la racionalidad los mismos políticos, y sabiendo como saben de la ineficiencia del Senado, lo eliminasen. Con el Congreso, podríamos aplicar la economía de crisis que sufrimos los ciudadanos. Realmente habría que considerar si son necesarios tantos representantes, y si lo son, que al menos lo aparenten en cada sesión, llenando el hemiciclo, un hemiciclo lleno de buenos legisladores, de buenos trabajadores. Tampoco aspiro a leer nada referido a la reforma de la ley electoral, porque un cambio hacia la igualdad en el valor de los votos, hacia una circunscripción nacional y a la eliminación del porcentaje mínimo para obtener representación, perjudicaría notablemente a los cuatro grupo aspirantes a la Moncloa.

No me queda más remedio, que apostar por los que no llenan portadas, y con un programa escueto (un solo punto), me garantizan reflejar mi desconfianza, y la oportunidad de reciclar escaños, de apostar por nadie. Lo ideal sería, que votando en blanco, esa opinión tuviera reflejo en las Cortes, pero pudiendo repartirse esa parte de la democracia los de siempre, para que cambiar las cosas. Por eso es el momento de tomar la iniciativa, y ser los ciudadanos los que las cambiemos.

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