¡Qué paradoja! Reflexiones sobre "El Canfranc"

Miguel Alcubierre Til

Apuestan por impulsar nuevas conexiones eléctricas y, sin embargo, la “conexión prioritaria” que sería la REAPERTURA DEL CANFRANC (que por cierto también funcionaría con dicha energía) no recibe ni un solo euro de inversión, queda desterrado dicho proyecto.

¡Ya está bien! ¿Cómo se puede hablar de sintonía? ¿Con quién sintonizan y para qué? Según qué temas importantes en nuestra Comunidad de Aragón quedan desde hace décadas relegados. Parece que siempre existen otros temas nuevos dejando en barbecho los no terminados. Y van pasando representantes y más representantes, pero ya no se retoma la parcela que queda baldía.

Después de ésta, que considero dura introducción y además políticamente incorrecta, quisiera centrarme y explicar mis argumentos y razonamiento sobre mi pensamiento, que creo es el de muchos aragoneses, y no sólo, sino también españoles y peninsulares (portugueses). Ya sé que no todos piensan igual, porque después de tantos años (45 concretamente) sin línea internacional parece que nos hayamos acostumbrado a las infraestructuras existentes, y a escuchar continuamente y únicamente el apoyo al megaproyecto, para mí, utópico e irrealizable de la TCP. Pero, ¡si no se han terminado ni la autovía Pamplona – Jaca, ni la Huesca –Lleida (tramo Siétamo-Huesca y conexión con la Huesca – Zaragoza)! Somos el territorio en el que no se concluye ninguna infraestructura (sí, es verdad, hay muchas razones y justificaciones, para decir por qué no se han llevado a cabo en su totalidad). Y si hay una finalizada, ¿de qué sirve? (Léase aeropuerto Alcalá-Monflorite).

Si queremos descongestionar el tráfico carretero, con lo que también corregiremos la contaminación, la infraestructura ferroviaria es la mejor, tanto para el colectivo de viajeros como para las mercancías.

Si queremos un proyecto cercano en el tiempo, y no una superconstrucción,( que en los tiempos actuales es inviable económicamente y además irrealizable en un tiempo razonable para su uso), la vía del Canfranc es el proyecto adecuado .

Si queremos que Aragón no se encuentre en desventaja con respecto a otras autonomías del entorno, y que las empresas industriales, las exportadoras, no deban tener más costes ni tasas a pagar, el ferrocarril del Canfranc es la mejor solución para evitar desequilibrios y competencias externas a nuestro país.

Si queremos que Aragón posea otras alternativas, no debemos exigir a otros lo que deben hacer, sino poner en práctica la alternativa del tren, para lo cual, lo más próximo y lo más barato es la puesta en funcionamiento del Canfranc con una vía bien rehabilitada y transformada conforme al Siglo XXI para traspasar a Europa.

Si queremos que Aragón no siga despoblándose, debemos pensar que la prioridad son las pequeñas poblaciones, ciudades y pueblos, que puedan estar comunicados mediante un eje N-S, S-N hasta el corazón del Pirineo Central, y ese eje prioritario no es otro que el ferrocarril del Canfranc que traiga desarrollo económico regional y local, y por extensión estatal.

Si queremos que Aragón sea un territorio turístico sostenible medioambientalmente, no se trata de primar el vehículo de combustible fósil, no se trata de provocar más impactos negativos al medio , sino aprovechar el trazado o recorrido natural existente desde 1928, que no tiene parangón con ningún otro paisaje como el de los valles del Gállego y del Aragón.

Es verdad que no es fácil tener visión de futuro (¿se ha sabido planificar desde los años ochenta-noventa hasta hoy con una estrategia a futuro?). Quizás está en el debe de nuestros representantes elegidos democráticamente, que no en todo se han sabido desligar de sus intereses partidistas o partidarios, y han perdido el interés por el servicio a la ciudadanía( ¿de ahí la desconfianza actual?)

Por todo ello, el presente que servirá a futuro es, en Aragón, el Canfranc como vía de comunicación por el Pirineo Central, que nos acerca a Francia, y en definitiva a Europa, a viajeros y a mercancías. Porque, dónde van a parar las inversiones de la TCP utópica (¿para el 2050?). Hay que interesarse más por la línea del Canfranc tanto el gobierno de la DGA como el gobierno central, ya que por ahora son sólo los extremos de la cordillera pirenaica por donde circulan los transportes ferroviarios con la consiguiente congestión tanto por Irún-Hendaya como en PortBou-Cerberes. ¿Por qué no se adecúa la magnífica vía del Canfranc, un paso excelente por el centro de los Pirineos? No me digan que ningún ejecutivo nacional o autonómico no han tenido esta visión de futuro? ¿No ha habido tiempo? (¿Pues no se han firmado en multitud de cumbres hispano francesas y con ministros no sé cuántos protocolos, o pactos o acuerdos?). No me digan que no conocen los corredores ferroviarios de los Alpes (en Suiza, Austria, Alemania, Francia, Italia) y que no se les ha ocurrido imitarlos(ah! sí, perdón, sólo la TCP; pero no hablamos de eso sino de proyectos a escala menor, o sea, de vías de transporte adecuadas al Pirineo Central). Sé de la existencia de la Fundación Transpirenaica, no estoy en contra de la TCP, aunque me parece utópica, pero ¿no creen que los plazos deberían marcarse más rápidamente para la adecuación de la vía del Canfranc?

La comunicación por el Pirineo de Huesca con Francia y por ende con Europa, para ser eficaz debe contar con la reapertura del Canfranc, la cual reportará un avance importante a la economía y el aumento de puestos de trabajo y asentamiento de población en nuestro territorio.

El tren, estoy seguro, acercaría gran cantidad de viajeros turísticos no sólo en invierno, a las pistas de esquí, sino en todas las estaciones del año (montañeros, senderistas, turistas culturales, gastronómicos) por todo el territorio que atraviesa el canfranero y permitiría la evolución demográfica, económica y social de nuestro Aragón. ¿Quién puede dudar hoy en día de la movilidad de las personas si se tiene la certeza de un buen medio de comunicación y transporte colectivos?

Esta obra no puede ya quedar inconclusa. Y hay que dejar de discutir por dónde: el trazado actual bien adecuado es además de suficiente, el mejor. Todo lo demás sólo sirve para retrasar la finalización de la infraestructura ferroviaria del Canfranc. Además, en nuestro mundo globalizado, un conjunto geoeconómico y geoestratégico de la magnitud de la UE, no puede perderse en decenas de tratados internacionales, o proyectos de enlaces o ampliaciones de megaestructuras, sino que primero debe atender a proyectos de menos coste y más factibles (fíjense en la región de Aquitania francesa) para tener la seguridad de que sus productos, sus mercancías, sus gentes, serán añadidos a las rutas mundiales de transporte, si tienen acabadas infraestructuras como el Canfranc, y no al revés. ¿Cuándo veremos PLHUS, la plataforma logística de Huesca a pleno rendimiento, si no se concluye la buenísima infraestructura ferroviaria del Canfranc?

Y para concluir, no se puede hablar de infraestructura ferroviaria nueva (como los pasos de Brennero o la S. Gotardo), el Canfranc ya existía, el Canfranc ya funcionó y muy bien hasta el último tercio el Siglo XX, y en coyunturas difíciles; y ahora, otra vez, nos han tomado la delantera los franceses renovando dicha vía.

¡A qué esperamos! La Historia del Canfranc es profundamente intensa, emotiva y emocionante, que abarca un largo episodio de la historia de Aragón, de España y de Europa desde que empezó a proyectarse a mitad del S. XIX, durante el S. XX con los conflictos que hubo de superar, y que llega a nuestros días en pleno S. XXI.

Si queremos que no sea sólo un sueño, sino una realidad; si queremos que su artística estación ecléctica, modernista y de estilo art decó, una de las bonitas estaciones de ferrocarril europeas, perdure en el futuro, no debemos perder más tiempo. Nuestra Historia y la del Canfranc lo merecen.

Gracias a la gran labor de concienciación de Crefco y Creloc sin reblar; gracias a Ramón J. Campo por acercarnos todos los aspectos de su Historia. Entalto Aragón.

(ah! y perdón por mi ignorancia)

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