“Le tiré una piedra porque creía que era un demonio que se acercaba”

Es lo que declaró ayer, en la Audiencia Provincial, el joven de 22 años que está siendo juzgado por el asesinato en marzo de 2013 de una vecina de Benabarre. Volvió a admitir su culpabilidad aunque aportando datos novedosos con respecto a otras versiones de los hechos, entre ellos, que le había tirado una piedra porque creía que era el demonio que se le acercaba y que, en ese momento, no supo que la había matado.

El joven explicó que esa tarde del 31 de marzo de 2013, llegó hasta ese lugar dando un paseo porque dijo odiar al pueblo de Benabarre porque creía que todos los vecinos estaban en su contra.

En ese lugar se encontró con Consol Roy, aficionada a la fotografía, pensó que la mujer "llevaba un demonio" y le tiró una piedra. Se fue a casa y, al día siguiente regresó al lugar de los hechos, para ocultar el cuerpo y la cámara y no perjudicar a su familia.

La defensa del joven, en el alegato inicial ante los miembros del tribunal popular, insistió que el joven no puede ser imputado, porque padece "esquizofrenia paranoide" y "retraso mental". Sin embargo, tanto para el fiscal como para la acusación particular, el joven, era perfectamente consciente de lo que hacía.

Las acusaciones recordaron que en la primera versión ante la Guardia Civil, el joven relató que fue a dar un beso a la mujer y cuando ella se negó y le mordió, le dio dos fuertes golpes con una piedra de siete kilos, rematándola luego con un golpe en la cabeza.

Esta versión inicial, que cuadraría con la autopsia, sirve a las acusaciones para mantener su petición de pena. Para la defensa, el hecho de que los tres años que lleva el joven en Zuera haya estado en la enfermería es prueba suficiente de su estado mental, que lo haría inimputable.

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