Una casa de tapial en Ayerbe entre los 40 finalistas de Terra Award 2016

La arquitecta Àngels Castellarnau, residente en Ayerbe, es la autora de una vivienda que ha sido elegida como finalista de los Terra Award 2016, el premio internacional de arquitectura contemporánea de tierra.

Castellarnau ya está trabajando en dos nuevos proyectos pioneros con tierra: un hotel de cinco estrellas en Monroyo, en la comarca del Matarraña (Teruel), y una masía del siglo XVII en Collbató (Barcelona)

Una nueva forma de hacer arquitectura es posible, más sostenible, de menor impacto ambiental, con materiales naturales y comprometida con el territorio. Así piensa la arquitecta Àngels Castellarnau, fundadora de Edra Arquitectura km 0, que ha investigado la arquitectura tradicional desde hace diez años y ha renovado las tecnologías, depurando los sistemas constructivos utilizados en cada zona.

Su proyecto más complejo hasta el momento, una casa de tapial situada en el centro en Ayerbe, ha sido seleccionado para ser uno de los 40 finalistas de Terra Award, el Premio Internacional de Arquitectura Contemporánea en Tierra Cruda, entre los más de 350 presentados de todo el mundo. Los ganadores se harán públicos a mediados de este mes en Lyon.

Además, la arquitecta ya está inmersa en dos nuevos proyectos pioneros en tierra: un hotel de cinco estrellas en la turística zona del Matarraña (Teruel) y otro alojamiento turístico, la rehabilitación de una masía del siglo XVII en Collbató (Barcelona), a los pies de la montaña de Montserrat.

La vivienda de Ayerbe, seleccionada para el premio internacional, ha sido presentada como una casa vernácula del siglo XXI. La migración rural sufrida en esta localidad oscense durante el siglo XX propició la desaparición de las técnicas tradicionales de arquitectura. Con esta casa, la arquitecta Àngels Castellarnau busca reavivar la curiosidad de la comunidad por este tipo de construcciones más sostenibles y ligadas con el medio. El proyecto está inspirado en las construcciones locales antiguas de tierra en cuanto a orientación, morfología y materiales locales. El análisis del ciclo de vida ha demostrado la reducción del 50% de las emisiones de CO2. Piedra, tierra y paja representan el 80% del peso del edificio, y todas son kilómetro 0. También se han utilizado cal hidráulica, tejas, madera y lana de oveja que proceden de un radio de 150 km. La casa presenta detalles de bioconstrucción como ventanas diseñadas especialmente para un mayor aprovechamiento de la luz y contraventanas correderas termoprotectoras, aljibe para la reutilización de agua de lluvia, revocos interiores de arcilla acumuladores de temperatura, caldera de biomasa, etc.

Con su propia vivienda, Castellarnau ha llevado al límite todas las técnicas y materiales posibles de bioconstrucción para lograr una casa natural, sostenible, con la mayor eficiencia energética y comprometida socialmente con su entorno. La arquitectura solar pasiva desarrollada está permitiendo además un trabajo de investigación del funcionamiento térmico de los muros de tapia, al monitorizar el comportamiento de distintas orientaciones del muro, así como una muestra de muro trombe para su posterior aplicación en este y otros proyectos.

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