Tercer verano de restauración en la Estación de Canfranc

La Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Aragón iniciaba este miércoles la tercera Campaña estival de reconstrucción del interior del vestíbulo de la Estación internacional de Canfranc. Su trabajo en años anteriores ha recuperado el aspecto original de la pared norte y de dos laterales. Para esta tercera campaña que se está desarrollando se propone una intervención en la cúpula central. Durante el curso los alumnos han reconstruido molduras para cornisas y capiteles que ahora, seis de ellos acompañados por dos profesores, colocarán en la Estación.

En la primavera de 2014, por iniciativa propia, la Escuela planteó a la Administración aragonesa la idea de la reconstrucción del interior del Vestíbulo. La intervención está siendo especialmente complicada puesto que prácticamente el 90% de la decoración original fue destruida tras un proyecto aprobado en 2003 para la rehabilitación del edificio y que quedó abandonado e inconcluso en 2009.

En la Campaña de 2015, en la que participaron 10 alumnos de la Escuela, se consiguió restituir parte de la iconografía original en la que se incluían algunos de los relieves alegóricos del dios Mercurio que adornaban la estancia. Ésta era una imagen muy significativa en la estación de Canfranc puesto que Mercurio era, según la mitología, el protector de los viajeros y además favorecedor de las relaciones comerciales.

Especialmente complicada fue la generación de los relieves escultóricos de Mercurio, para lo que la Escuela tuvo que recurrir a fotografías antiguas y a programas informáticos para la realización del prototipo.

Para esta 3ª Campaña que se va a desarrollar en verano de 2016 se propone una intervención en la zona central, que supone una superficie de aproximadamente 11 X 15 m en cada lado, lo que representa una superficie de unos 330 m2.

Existe la voluntad de que el proyecto tenga continuidad y prosiga en sucesivas campañas hasta devolver al Vestíbulo y la Estación, parte del esplendor que hizo de este edificio un hito en su época y que materializó la voluntad de progreso los aragoneses de hace casi un siglo y que la reconstrucción sirva de acicate para la tan ansiada reapertura del tráfico ferroviario internacional por Canfranc.

Reconstruir la Estación al completo es imposible, muchos modelos ya se han perdido, incluso su volumen general ha sido alterado. Pero lo que sí es posible, es devolver a los espacios más representativos su aspecto original. La Estación de Canfranc no se ha podido conservar en su integridad material pero Ignacio Mustienes, director de la Escuela se muestra partidario de luchar “para que sea un documento histórico de todo el siglo XX”.

La Campaña con alumnos se desarrollará entre el 27 de julio y 4 de agosto, posteriormente seguirán los demás gremios, hasta culminar la fase a final de agosto.

UN PROYECTO IDEADO POR LA PROPIA ESCUELA

La Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Aragón es un centro público dependiente del Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón. Esta intervención se realiza gracias a un convenio entre la Consejería de Educación Cultura y Deporte y la dirección general de Suelo y Vivienda de Aragón, propietaria del inmueble y adscrita al Departamento de Vertebración del Territorio. No existe en España ninguna Escuela Superior que asuma un proyecto semejante al de la Estación de Canfranc si atendemos a su volumen y a la categoría del edificio.

La Estación Canfranc pasó desde enero de 2013 a formar parte del patrimonio de los aragoneses con la compra del edificio por parte del Gobierno de Aragón, aunque ya desde el mismo 18 de julio de 1928, cuando fue inaugurada, y previamente desde que en el lejano 1853, cuando un manojo de prohombres clamó a la Nación española en el famoso manifiesto solicitando el paso internacional, ha formado parte del ADN de todos los que somos o estamos en Aragón.

La tenacidad de tantas generaciones de aragoneses acabó venciendo la reticencia de los gobiernos de dos naciones que veían la apuesta con los recelos que posteriormente se confirmaron por la poca rentabilidad del trazado respecto a otras opciones geográficas de paso.

Pero el “tren” de Canfranc ya estaba en marcha y en la apuesta por modernizar el país permeabilizando el Pirineo no se escatimaron gastos por ninguna de las partes.

Semejante hito exigía un edificio singular a modo de recepción de los europeos de la época, que debían encontrarse, al ver la luz tras atravesar el túnel, con una nación próspera y moderna.

El aspecto general del edificio y su decoración exterior es una tipología inspirada en una interpretación del barroco clasicista francés muy utilizado en palacios y hoteles, el llamado estilo Beaux Arts. En cuanto a la decoración interior del vestíbulo era muy rica y basada en un esquema clásico de pilastras, cornisas y capiteles de escayola, de inspiración clásica.

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