Juan Antonio Cobo destaca la solidaridad y generosidad de los voluntarios durante la tragedia de Biescas

El doctor Cobo, médico forense, se encontraba casualmente en Jaca el día en que tuvo lugar la fatídica riada del barranco de Arás que se cobró la vida de 87 personas que pasaban sus vacaciones en el camping Las Nieves. Fue el responsable de la organización del dispositivo social gracias a unos cálculos que él mismo había elaborado 3 meses antes para llevar a cabo la respuesta ante una catástrofe, adaptándolo así a Biescas.

Aquel fatídico 7 de agosto de 1996 fue necesario alguien como el doctor Cobo, ya que tal y como él nos comentaba: “Era imprescindible establecer unas cuentas repugnantemente frías pero había que tenerlas en cuenta, sobre todo para organizar a los más de 2000 voluntarios y los 400-800 familiares que llegaron” En su trabajo solo estableció dos condiciones: que los alcaldes le apoyaran totalmente y que nadie supiera su identidad ni lo que estaba haciendo, para así actuar con total libertad. El principal objetivo del doctor era conseguir que “las familias y allegados no tuvieran otra preocupación que su propio sufrimiento”.

Juan Antonio Cobo destacaba la gran labor de los voluntarios del pueblo de Biescas y alrededores, a los cuales califica de “auténticos héroes”.”Todas las personas llegaron a su límite e incluso lo superaron” apuntaba. La solidaridad de los vecinos fue desmedida y todo el mundo aportaba lo que tenía para ayudar a los afectados.

Todo ello en una época en la que la red de radiodifusión a través de los medios de comunicación fue clave ya que apenas había teléfonos móviles. Juan Antonio Cobo indicaba así mismo, que uno de sus errores había sido no haber hecho más uso de los medios de comunicación, de los cuales, el único presente dentro de la tragedia fue Radio Jaca, que realizó entonces la labor de un área de servicio al ciudadano.

El domingo tiene lugar el homenaje a todas aquellas víctimas en una jornada en la que se esperan cerrar todas aquellas heridas que quedaron abiertas en familiares y vecinos. Tristeza y orgullo por haber sabido responder, algo que también les embargará en el día del 20 aniversario.

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