La restauración del claustro de Roda podría estar finalizada en noviembre

A principios de este mes de agosto comenzaba la restauración del claustro de la antigua Catedral de San Vicente de Roda de Isábena, una de las actuaciones destacadas que se están llevando a cabo desde la Dirección General de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón. Esta obra, adjudicada por un importe total de 78.759,11 euros (IVA incluido), ha sido cofinanciada por el Gobierno de Aragón y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Programa FEDER 2014-2020). Los trabajos de restauración se espera que estén finalizados en el mes de noviembre.

El paso del tiempo y las sucesivas intervenciones, en ocasiones poco acertadas, han llevado a su deterioro, afectando especialmente a los sillares con epigrafías que decoran todo el claustro y que lo convierte en un espacio histórico y cultural excepcional.

Los trabajos de restauración, adjudicados a la empresa Arte, Conservación y Restauración SL (ARTYCO) consisten en la restauración de la arquería y de los paramentos del lado norte del claustro. El objetivo de dicha intervención es recuperar en la medida de lo posible el estado original del claustro, tanto a nivel constructivo como decorativo, y garantizar su conservación material a largo plazo, empezando por la crujía norte que es la más degradada. La actuación se ejecuta siguiendo un proyecto redactado por el arquitecto y restaurador Fernando Guerra-Librero en marzo de 2014.

El claustro de la antigua Catedral de Roda de Isábena es una de las partes más emblemáticas de este edificio, declarado Monumento Histórico-Artístico en 1924, hoy Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, y situado en una localidad ribagorzana que también goza de la declaración de Conjunto de Interés Cultural desde 1988. Un monumento excepcional por el que pasan, cada año, alrededor de 17.000 visitantes.

Estado de conservación

El actual estado de conservación del claustro se debe al deterioro sufrido por el paso del tiempo, expuesto a los agentes atmosféricos, pero también a las sucesivas intervenciones experimentadas por el mismo desde el siglo XVII y, sobre todo, a partir de 1942 y no siempre acertadas, que conllevaron la sustitución de algunas de las piezas que lo constituyen y el tratamiento de muchas otras con materiales y productos inadecuados.

De hecho, la degradación de su estado de conservación se vio acelerada en los últimos años debido a las filtraciones de agua a través de la cubierta, un problema que no fue resuelto hasta el año 2011.

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