Llega a Sahún la exposición que muestra la tradición de las fallas

Tras su paso, este mes de agosto, por San Juan de Plan, donde ha sido visitada por más de 1.000 personas, la exposición acerca de las fallas, se desplaza, este lunes, a Sahún donde permanecerá hasta el 14 de septiembre. Tras ser declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, la DPH elaboraba esta exposición conjunta para dar a conocer una manifestación cultural que se ha mantenido intacta en varios pueblos altoaragoneses, además de otros catalanes, andorranos y franceses, superando el paso del tiempo y las fronteras.

Las Fallas del Pirineo se acercan al público en forma de una exposición que recorre algunos de esos lugares en los que para el solsticio de verano, en torno a la noche de San Juan, se continúa celebrando esta fiesta, “una de las tradiciones más antiguas que existen en el Pirineo”, en palabras del Presidente de la DPH, Miguel Gracia, cuando el mes pasado se dio a conocer esta iniciativa que cuenta con el sello de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Durante todo el mes de agosto, la DPH ha tenido instalado todo lo que rodea a esta manifestación cultural en San Juan de Plan, donde la muestra cerraba sus puertas este domingo con gran aceptación del público. Allí se contabilizaban más de 1.000 visitantes.

Tras Sahún, la muestra se instalará en Montanuy y permanecerá hasta el día 2 de octubre para terminar el año, el 19 de diciembre en Laspaúles, donde podrá visitarse hasta el 8 de enero de 2017. Son las fechas que hasta el momento están cerradas, para que los cinco municipios altoaragoneses que han colaborado en su elaboración junto a la DPH sean quienes primero las compartan con vecinos y visitantes.

La exposición está compuesta por imágenes que documentan las diferentes formas en las que se realiza este ritual, todas ellas con el fuego y la tierra como elementos comunes. Entre las fotografías se puede apreciar la celebración de las fallas en San Juan de Plan, Sahún, Bonansa, Montanuy, Aneto, Castanesa, Laspaúles, Villarrué y Suils, las nueve localidades en las que se ha mantenido esta fiesta en el Pirineo aragonés, además de otras de las Fallas de pueblos catalanes, andorranos y franceses.

Tres tótems recogen una selección de imágenes en torno al sentimiento de comunidad que es característico en la fiesta en las sesenta localidades en las que se celebra, pues se implica toda la población en la celebración. Este sentimiento de comunidad al que se hace referencia en la exposición es también una de las particularidades que hicieron que en el mes de diciembre del año pasado la Unesco declarase esta actividad como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, tras presentarse una candidatura conjunta entre los territorios de los tres países en los que se desarrolla esta celebración.

La tierra y el fuego son los elementos que protagonizan los otros dos tótems como los otras dos conceptos en los que se basa la fiesta de las Fallas del Pirineo, una arraigada tradición con una marcada identidad territorial y cuyos orígenes se remontan a la época precristiana.

Para terminar, la muestra cuenta también con cuatro bancales de madera donde hay espacio para los diferentes tipos de fallas realizadas con cortezas de árboles de la zona, además de muestras de materiales naturales que guardan relación con la fiesta, como la corteza de abedul, la tierra roja o negra típica del territorio, así como paja y cenizas, materiales que en algunos lugares tiene un simbolismo especial.

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