Un millar de reses se dirigen hacia Estós

En torno al millar de reses del pirineo se encuentran trashumando desde el valle de Ardonés hasta el de Estós. Un tradicional encuentro que reúne a todos los ganaderos de la montaña de Estós, los días 29 y 30 de agosto.

La jornada, se iniciaba, este lunes, a las 8 desde Ardonés y continuaba hasta unos campos cercanos a Benasque, donde se llevaba a cabo un parón en el camino; pasando antes por la localidad de Cerler. Las vacas harán noche en un prado particular que cierran para la ocasión.

El martes, el ganado marchará hasta Estós. Una vez, ahí permanecerá hasta el 11 de octubre, ya que para el Pilar será trasladado a la feria ganadera de Benasque.

Un recorrido que, antiguamente, se realizaba en un sólo día, pero que para garantizar descanso de ganaderos y vacas se ha dividido en dos etapas.

Una tradición que, durante años, se ha transmitido de padres a hijos, pero que ha sufrido cambios. Juan Manuel Lamora, ganadero del valle, contaba que antaño cada ganadero iba con sus propias vacas, pero que ahora “todas las vacas son de todos”. Ayuda mutua que, además, les facilita trabajo.

Pero no sólo el recorrido ha cambiado, también el tipo de vacas. Estos ganaderos utilizan la raza parda de montaña, a la que, últimamente, cruzan con la raza limusina con el objeto de producir más carne. Esto es debido a que las nuevas normativas de leche, no les permiten obtener dicho producto.

Doce kilómetros, repletos de caminos tortuosos de montaña, que efectúan la decena de ganaderos junto a familiares y amigos. Y que son acompañados, también, por turistas españoles y franceses que, curiosos, se acercan a observar este ‘espectáculo bovino’. Por consiguiente, Lamora explicaba que el año pasado, mientras pasaban por Cerler, “les alumbraban más los flashes de las cámaras que la propia luz del día”.

Una práctica ancestral a la que Lamora aseguraba que se le avecina “un futuro muy negro”. La ganadería no significa solamente, carne y leche, sino que, además, ayuda al paisaje pirenaico a prevenir incendios. Por ello, una profesión sacrificada y muy necesaria para todo el valle.

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