Desprendimiento de la bóveda de la iglesia de Morrano

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Los vecinos de la localidad de Morrano, en la Comarca de Somontano de Barbastro, lamentan el derrumbe de los nervios de la bóveda de la iglesia. Esto ha provocado daños severos en el suelo del templo y en los bancos. Peña Falconera indica que ha sido “un gran susto para quienes dedican parte de su tiempo a cuidar y limpiar esta iglesia”, donde en la última década se han celebrado varios bautizos e incluso una boda. El deterioro de este templo continúa pues en la actualidad únicamente se encuentran en buen estado dos capillas, una a cada lado del altar.

Hace dos años se consiguió retejar los tejados del edificio, eliminando goteras, especialmente la de las capillas. Todo ello gracias al interés y dedicación del párroco Rafael Batalla. En la actualidad uno de los graves problemas es la bóveda de crucería del año 1643, cuyo derrumbe significa un aviso de lo que puede ocurrir a corto plazo si se sigue descuidando el estado del templo.

Esta bóveda está situada encima del coro y está apuntalada desde inicios de los 90’, trasladando el peso al suelo del mismo que también comienza a presentar importantes grietas que pueden llevar a hundir el coro y por consiguiente la bóveda.

La torre es uno de los problemas más delicados. Esta parte del templo se considera de gran valor histórico y artístico porque su estilo es muy infrecuente en la zona. La parte media e inferior es románica, de 1097, con el origen de este templo. El último tercio, también de 1643, es de arte mudéjar, con decoración a estilo de rombos. Un estilo muy raro en la zona, y más teniendo en cuenta la expulsión de los moriscos en 1610 de la Corona de Aragón. El único caso añadido es la torre de Nueno, del siglo XVI, un siglo antes que la de Morrano.

La parte más valiosa de la torre es la que más peligro de derrumbarse tiene en la actualidad; su pequeño tejado cuenta con goteras, no se pudo retejar en 2014 porque no llegaba el presupuesto, y sus paredes de ladrillo tienen bastantes agujeros y huecos, y al ser la parte más alta la que más sufre las inclemencias meteorológicas, especialmente las tronadas estivales.

La única parte de la iglesia que se encuentra en buen estado son las dos capillas, una a cada lado del altar. De estilo barroco, 1713, es la única parte del templo que no presenta ningún problema, ni de grietas ni de goteras, tras su arreglo en 2014. La única falta que se podría sacar sería la de poner una mano de pintura a su decoración tan cargada de elementos, tan propia del barroco.

Finalmente, el edificio Diezmos y Primicias, anexo a la iglesia, y de propiedad del Obispado de Huesca, también comienza a ocasionar algún problema. En la actualidad se encuentra en ruinas prácticamente; lo único que queda en pie es la fachada principal que da a la Plaza Mayor, y que esta comenzando a desmoronarse, junto con el alero lleno de tejas rotas, que amenazan con caerse hacia la vía pública provocando algún accidente.

Desde el pueblo consideran que este pequeño edificio en ruinas se podría vender a algún particular para que lo restaurase para su propio beneficio, pero lógicamente será el propietario quien deba tomar una decisión al respecto.