Vicente LERA, in memoriam

Vicente Lera Camacho

En nombre de la familia Lera Recaj, quiero expresar nuestro más sincero y profundo agradecimiento por las innumerables muestras de cariño y afecto que hemos recibido tras el fallecimiento de mi padre, Vicente Lera Recaj.

Mi padre fue un cocinero autodidacta, inmerso desde pequeño en el mundo de la hostelería y la restauración, ya que sus padres, Vicente y Alicia, regentaron el Hostal El Carmen en Puente La Reina y posteriormente el Restaurante Lera, en Huesca. Tiempo después, comenzaría su andadura en el Monrepós, para después abrir su primer negocio en el Mesón de Alerre. Luego vinieron sus retos más ambiciosos, tras una década entre los fogones de la Hospedería de Arguis, el Golf de Guara, el Parque Bar y el Restaurante Hervi.

A finales de 2010 decidió comenzar su andadura en solitario (junto a su socia, Nicoleta) abriendo las puertas del Asador L’Alifara. Lugar donde más se empeñó en recrear la cocina tradicional altoaragonesa. Ese fue su reto y creo, sinceramente, que lo consiguió.

Mi padre se ha caracterizado por su incansable trabajo, por su enorme esfuerzo. Esa fue siempre su gran virtud. Y siempre la demostró. La cocina era su vida y las motos, una de sus pasiones. Era su vía de escape para desconectar durante unas horas de la rutina.

El pasado día 12 de septiembre mi padre nos abandonó. Pero dejó un legado imborrable. Quizás nunca fue reconocido con ningún premio, aunque él nunca lo necesitara. La prueba son los centenares de personas que durante todos estos días nos han acompañado en estos duros momentos. Es ahí donde se demuestra cuando nos deja una gran persona. Y como me dijo alguien hace unos días: “Se nos ha ido uno de los grandes”. Pero no se nos irá del todo mientras siga vivo en nuestra memoria.

Gracias, papá, por sentirte siempre orgulloso de mi y por todo lo que me has enseñado.

Y gracias a todos, de corazón, por el cariño y el afecto que le habéis demostrado estos días. Estaremos eternamente agradecidos.