Jornada en el juicio para destacar el valor arqueológico de la cueva de Chaves

Dos de los peritos que intervenían este jueves en la reanudación del juicio que se sigue en Huesca contra el empresario minero Victorino Alonso por la destrucción de la Cueva de Chaves, incidían en el gran valor arqueológico que tenía el yacimiento para la interpretación de la cultura del neolítico. Según informa EFE, así lo manifestaban dos arqueólogos del gobierno aragonés que intervenían en la vista, para quienes el investigador que comenzó el estudio del yacimiento y denunció posteriormente su destrucción, el fallecido director del Museo de Huesca Vicente Baldellou, era uno de los máximos especialistas en el neolítico del país, y aseguraban que él no ordenó la limpieza de la cueva.

El arqueólogo José Ignacio Royo, que valoró inicialmente los daños registrados en Chaves en 14,3 millones de euros, señalaba que cuando efectuó su valoración sólo se fijó en los vestigios que se vislumbraban y no en la importancia del yacimiento para la cultura del neolítico. Baldellou valoró a su vez los daños en 50,9 millones de euros debido al gran valor del yacimiento, uno de los más importantes de España y del conjunto europeo.

Royo explicaba que la pala excavadora que dañó de forma irreversible el yacimiento retiró al menos mil metros cúbicos de nivel arqueológico del suelo, y llegó a adentrarse hasta 175 metros por el interior de la cueva. Destacaba que algunas de las principales autoridades mundiales en la cultura del neolítico visitaron la cueva, y rechazó de forma tajante que Vicente Baldellou hubiera provocado la situación al "sugerir" la limpieza de la zona. Con esta afirmación, el arqueólogo salía al paso de la afirmación vertida por Victorino Alonso al culpar a Baldellou de la destrucción de Chaves por "sugerir" al encargado del coto de caza donde se ubicaba el yacimiento la necesidad de limpiar el lugar.

A este respecto, incidía en que Baldellou, como uno de los máximos especialistas en el neolítico, no hubiera permitido una actuación sin estar presente ni hubiera autorizado la utilización de una excavadora para retirar unas piedras situadas en la visera de la cueva que amenazaban con caer sobre la zona de las excavaciones.

Por su parte, Pilar Utrillas, que participó junto a Baldellou en las excavaciones, indicaba en que la Cueva de Chaves era el segundo yacimiento más importante del país para la cultura del trabajo. Para resaltar su importancia, la investigadora se servía de un símil y destacaba que la destrucción de Chaves era para la cultura del neolítico lo que supondría en la actualidad la destrucción de Barcelona.

Admitía que oyó hablar a Baldellou acerca de la necesidad de retirar algunas de las piedras situadas en la parte alta de la cueva, pero decía en que él era partidario de "microvoladuras" controladas por la Guardia Civil para romperlas y proceder luego a apartarlas.

Según destacaba, Baldellou no hubiera hecho ninguna acción que hubiera supuesto la destrucción de Chaves ya que, añadía, el yacimiento era "parte de su vida". Recordaba, además, que este investigador se mostraba "contento" respecto al futuro del yacimiento al estar ubicado en un coto de caza vallado protegido por un guarda que favorecía su protección.

Las defensas presentaban a su vez un informe pericial que cifra los daños causados en 810.000 euros y que basa su tasación en datos obtenidos en subastas por internet de productos supuestamente similares. Esta valoración era cuestionada por José Ignacio Royo, para quien las subastas en internet no son fiables ya que pueden incluir objetos falsificados u obtenidos de forma irregular.