El informe del CESA destaca que Aragón ha empezado a mostrar signos de mejora tras la crisis

El Consejo Económico y Social de Aragón, CESA, presentaba este viernes su Informe sobre la situación económica y social de Aragón en 2015. El estudio aborda tres panoramas, el económico, el laboral y el social, y deja varios titulares: la industria es un sector clave, empieza a notarse la activación del mercado de trabajo y los presupuestos públicos no alcanzan para nuevas inversiones. A pesar de la crisis, la sociedad aragonesa ha resistido mejor. El CESA elabora y publica anualmente el Informe sobre la situación económica y social de Aragón en el que se analiza detalladamente la situación económica, social y laboral de la comunidad autónoma, dentro del contexto internacional, y en clave comparativa con España y Europa.

En lo que hace referencia al panorama económico, el informe asegura que los aragoneses valoran su situación económica mejor que los españoles. Frente al 72% de los españoles, sólo el 41,8% de los aragoneses considera la situación económica como mala o muy mala. Tienen una visión más positiva de su situación un 75% de los aragoneses, frente a un 27% de españoles.

Por otro lado, Aragón ha recuperado el 45% del PIB perdido desde el inicio de la recesión. En 2015 la comunidad duplicó su crecimiento medio. Falta todavía por recuperar un 65% de los empleos perdidos por la recesión. Todos los sectores productivos contribuyen, pero la industria es clave, y esto ocurre por primera vez desde el inicio de la crisis. La industria ha generado el 60% de los nuevos puestos de trabajo creados el pasado año. Y el sector exterior continuó marcando cifras récord, tanto en las exportaciones como las importaciones. El saldo comercial continúa en positivo, aunque es un 43% menor que el año anterior.

Por lo que se refiere al panorama laboral, uno de cada seis parados en Aragón ha encontrado empleo. 2015 fue el segundo año de creación neta de empleo. Sin embargo, el paro ha caído más (26.000 personas) de lo que ha crecido el empleo (22:000), lo que significa que 4.000 personas han abandonado el mercado laboral.

Empieza a notarse la activación del mercado de trabajo, una mejora que hace que descienda el número de “inactivos desanimados”, (personas que no buscan empleo porque creen que no van a encontrarlo, pero que están dispuestos a trabajar). Al tiempo, ha descendido un 25% el número de parados de larga duración. El paro juvenil ha bajado 10 puntos, aunque todavía está por encima del 40%. Baja el número de jóvenes aragoneses que ni estudian ni trabajan (el paro afecta en Aragón al 10% de los titulados superiores, pero al 30% entre los menos cualificados). Y durante la crisis, aumentó la presencia de la mujer en el mercado laboral, pero ha ocupado empleos de peor calidad. 71.200 aragoneses (un 16%) tenían en 2015 un empleo a tiempo parcial. De ellos, más de la mitad se considera “subempleado” por insuficiencia de horas.

El panorama social también se analizado en el informe del CESA. Se comprueba que la inversión en infraestructuras y equipamientos públicos sigue siendo muy escasa. Los presupuestos del Estado sólo contemplaron para 2015 un 55% de lo consignado en 2010. Los servicios públicos también se han visto afectados por la crisis. De hecho, el gasto social del Gobierno de Aragón (en sanidad, educación y servicios sociales) descendió por encima de un 20% en los últimos cinco años, aunque en 2015 empezaron a recuperarse algunas de estas políticas. Por primera vez, desde 2011 creció el número de personas dependientes atendidas.

La sociedad aragonesa ha resistido mejor. De hecho, en Aragón un 2,5% de los hogares tienen carencias materiales severas, frente a un 6,1% de media en España. Aragón fue en 2015 la tercera comunidad con menor tasa de riesgo de pobreza o exclusión social.

Y finalmente, la desigualdad creció en España pero no en Aragón, donde descendió del 31,8 al 31,6%. La mejora de las grandes cifras económicas y laborales comienza a reflejarse en las condiciones de vida de los aragoneses.