Alonso jura en su alegato final que ni conocía Chaves

El único acusado de destruir la Cueva de Chaves, el empresario leonés, Victorino Alonso, en su alegato final en el juicio que se ha seguido contra él en Huesca, juraba no conocer este espacio protegido. Tanto la Fiscalía como las acusaciones particulares mantenían sus peticiones iniciales de penas de prisión que van desde los dos años y ocho meses del Ministerio Público hasta los seis años que solicitan Apudepa y Ecologistas en Acción. La DGA, como actor civil, se ratificaba en exigir a Alonso, Fimbas y Ferpi el pago de 51 millones de euros, valor que dio Vicente Baldellou al yacimiento.

En su alegato Final, Victorino Alonso, más nervioso que en su primera declaración, volvía a incidir en que la destrucción de Chaves fue fruto de un error, de un malentendido entre Vicente Baldellou y el encargado del coto de Bastarás, y que él no podía pagar algo que no había hecho.

Sin embargo, en la primera sesión de la vista oral, el encargado del coto de Bastarás señaló a Victorino Alonso como el inductor de los trabajos que terminaron con el yacimiento neolítico de la Cueva de Chaves.

Otros testigos aportados por la defensa de Alonso sostenían la teoría del error en el que insistía el empresario

El hecho que se juzgaba en el Juzgado de lo Penal Número Uno de Huesca se da a conocer a comienzos del 2009. Tras la visita de Vicente Baldellou —director de las excavaciones arqueológicas que se venían desarrollando durante más de 30 años en el interior de la cueva—, se hizo público que había sido arrasado todo el nivel neolítico (y parte del paleolítico) por maquinaria pesada. La Cueva de Chaves era, junto a la Cova de l'Or de Alicante, el más importante yacimiento neolítico de la península Ibérica.

Tercera jornada del juicio contra Victorino Alonso, por la destrucción de la Cueva de Chaves. Este viernes ha sido el turno de declarar del codirector de Atapuerca y premio Príncipe de Asturias Juan Luis Arsuaga. En declaraciones a heraldo.es, aseguraba que la destrucción de la cueva de Chaves supone la pérdida de una información histórica fundamental para el estudio de la evolución de especies amenazadas como el bucardo, ya extinguida, y el lince ibérico.

Arsuaga ha testificado como perito en la tercera y última sesión del juicio celebrado en Huesca contra el acusado de dar la orden para la entrada de la excavadora que arrasó el yacimiento neolítico, el empresario minero de León Victorino Alonso.

El equipo de Arsuaga ha trabajado con material de Chaves, sobre todo fauna prehistórica, restos de dos especies que el paleontólogo calificó de emblemáticas. Concretamente se estudiaron vestigios de un lince ibérico que formó parte de una investigación internacional. Se encontraron 15 ejemplares de bucardo que permitieron realizar el único estudio sobre su evolución.

A los periodistas les ha comentado: "la destrucción de este yacimiento es un hecho sin precedentes en España".