Continúan las obras en barrancos de la ciudad de Huesca para evitar desbordamientos ante tormentas

Las obras de acondicionamiento y limpieza avanzan a buen ritmo, con el objetivo de reducir las afecciones producidas por las crecidas de caudales en puntos conflictivos como el Polígono Sepes de la capital oscense. Se trata de una intervención de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) con la colaboración del Ayuntamiento de Huesca que se ha centrado hasta el momento en el barranco del Diablo y en el cauce del río Isuela. Próximamente comenzarán las actuaciones en el barranco de la Alfóndiga.

Ya se han estudiado los puntos de intervención en el barranco de la Alfóndiga: tramo norte del Polígono Sepes y barranco del Tiro y tramo sur bajo el Polígono Sepes para determinar dónde es necesario eliminar, mediante desbroces, limpiezas y adecuación de márgenes, elementos que puedan generar obstrucciones y evitar, en la medida de lo posible, desbordamientos en zonas colindantes.

El Organismo de Cuenca establecía esta cooperación con el consistorio oscense. La CHE ha ejecutado estas acciones con medios propios, tanto en lo referente a mano de obra como maquinaria y escolleras. Por su parte el Ayuntamiento de Huesca se encarga de aportar materiales y medios de transporte para la retirada y traslado de la vegetación y residuos, así como de facilitar los permisos necesarios tanto propios, como de terceros, como los del Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) del Gobierno de Aragón.

OBRAS EJECUTADAS

En el río Isuela a principios de verano se concluyó la limpieza y acondicionamiento del cauce a su paso por la ciudad, trabajos que se han realizado con el objetivo de mejorar la circulación y el desagüe de las aguas superficiales, afectado durante las tormentas de agosto de 2015, reduciendo así el riesgo de desbordamientos en episodios de crecidas. Se ha intervenido en dos tramos entre el puente de San Miguel y las fuentes de Marcelo, por la margen izquierda y entre la salida del tramo canalizado y el barranco de la Alfóndiga.

En ambas zonas, son apreciables los desbroces y la retirada de troncos, árboles y ramas, escombros y otros vertidos incontrolados, actuaciones que mejoran tanto la capacidad hidráulica del cauce, como su condición de espacio de uso ciudadano. También se han protegido las márgenes y con el objetivo de naturalizar el entorno, se revegetará la zona degradada con especies autóctonas.

En el tramo entre el puente de San Miguel y el vado del camino de Cillas, también se puede observar que se ha tratado con una capa de zahorra natural el paseo que discurre por la ribera, eliminando así el bordillo que lo delimitaba, se ha reparado la valla de madera y se han limpiado los caños.

En el barranco de El Diablo, por su parte, (junto a la rotonda del Parque de la Universidad) se han retirado los residuos y la vegetación acumulada en el propio cauce y en los taludes y se han estabilizado los taludes mediante una escollera de protección.